23 Aug
De dioses y hombres
por Cristo Vive |
Leído 1374 veces | Publicado en Cruz y entrega Ultima modificacion el Miércoles, 19 de Septiembre de 2012 08:57
 
tamaño fuente reducir tamaño fuente aumentar tamaño fuente
Vota este articulo
(0 votos)

NOTA -

 

La noche de Navidad de 1996 un grupo armado musulmán entra a la fuerza en un y pide ver a su líder. Los monjes, temerosos, buscan al abad de la comunidad y este sale a recibirlos para escuchar su petición. El jefe del grupo exige llevarse al monje médico, o en su defecto, medicamentos para sus heridos. Christian, el abad, cordial pero valientemente, se niega a ayudarlos argumentando que esos recursos eran para todo el pueblo musulmán. Este es el primero de los encuentros hostiles entre los monjes y el grupo fundamentalista, que se desarrollarán en la película “De dioses y hombres”*, premiada en el pasado festival de Cannes.
 

dioses_hombres_4

La película narra la historia verídica de los tres últimos años que precedieron al secuestro de siete monjes cistercienses martirizados en 1996 en el monasterio de Nuestra Señora del Atlas en la ciudad de Tibhirine, Argelia. La vida de estos monjes ofrece un testimonio real sobre lo que significa vivir la fe en nuestro tiempo.
 

La fraternidad universal
 

El monasterio se funda en el año 1938, pero es con la llegada de Christian de Chergé en 1971 que comienza a aparecer la inquietud y el anhelo de vivir como hermanos con la población circundante, en su mayoría musulmana. Lejos del encierro en la propia comunidad cristiana y del rechazo de lo diferente, la abadía se ofrece como un lugar de acogida y ayuda para los hermanos musulmanes de la región. “Nuestra misión es ser hermano de todos”, expresa Cristián en uno de los diálogos del film.
 

Nuestra misión es ser hermano de todos


La película muestra escenas cotidianas pero sumamente reveladoras donde los monjes deciden ponerse al servicio y hacerse uno con el pueblo: Luc, el monje médico atiende a pueblerinos que vienen a buscar alivio de sus enfermedades, otros monjes comparten ceremonias islámicas, conversan con sus dirigentes, ofrecen parte de sus tierras para cultivar y trabajar. Más tarde, forman un grupo de oración interreligioso llamado “Rabat-es-salam” (Lazo de la paz) que reúne en oración a cristianos y musulmanes. Así los monjes buscan desplegar la vocación de “orantes entre los orantes” y de ser signos de comunión según el llamado de Dios “que todos sean uno” (Jn 17,21).

En un mundo donde lo diferente a lo propio es extraño, sospechoso y muchas veces incompatible, la vida de estos monjes, nos dice que la fraternidad universal es posible. ¡Es posible amar al diferente! No es necesario pensar de igual modo, ni siquiera tener las mismas creencias para vivir como hermanos y respetarnos mutuamente. Este testimonio nos anima a creer que se puede ser signo de fraternidad en los lugares que frecuentamos.
 

dioses_hombres_cartel

Vivir y discernir en comunidad
 

Algunos modelos actuales de vida muestran que la realización personal se encuentra en las grandes hazañas, en los éxitos unipersonales o en la búsqueda de fama y reconocimiento a cualquier precio. Sin embargo, con una fuerza imponente, los monjes reflejan que la vida comunitaria y el amor a los hermanos en las pequeñas cosas es el mayor camino de realización. Uno de los elementos más bellos de este film son las escenas cotidianas de la vida comunitaria: un monje trabaja la tierra, otro barre los pasillos de la casa, en “las horas” todos se reúnen para la oración en comunidad, comparten las comidas, la celebración de la eucaristía, reuniones y diálogos de discernimiento.
 

Por otro parte, lejos de creer que estarían exentos de dificultades, la vida se ve alterada por el avance del grupo islámico armado (GIA) que intenta derrocar al gobierno argelino. Así comienzan las hostilidades en la ciudad de Tibhirine hacia los que no son creyentes islámicos. Frente a estas amenazas los monjes deberán tomar una decisión. Es emocionante una de la primeras escenas donde el abad, Christian, pregunta a cada monje qué deben hacer. Algunos dicen que deben quedarse, otros, que deben irse. Pero sin querer decidir cada uno por su cuenta, hacen la opción de permanecer orando para tener mayor claridad y tomar una decisión en comunidad. La genialidad de las actuaciones muestra que cada monje es una persona particular, con su modo de ver el mundo y una opinión respecto al problema de irse o quedarse. Y, a pesar de las diferencias, la opción por la vida comunitaria es la que se manifiesta por sobre las individualidades. Finalmente en una de las últimas escenas deciden con un solo corazón que se quedarán en Argelia, a riesgo de perder la vida.
 


La vida de los monjes atestigua que 
es posible vivir y tomar decisiones en comunidad .

 

En una sociedad que propicia el hacer lo que uno quiere, sobrevalorando la decisión personal por sobre la de los otros y la exaltación de la libertad hasta la exageración, estos cristianos atestiguan que vivir y tomar decisiones en comunidad es posible. A su vez, enseñan que la vida comunitaria no se atraviesa solo en los momentos de concordia y armonía, sino que en las dificultades se ofrece la posibilidad de afirmar la opción por querer vivir como hermanos.
 

La libertad de la entrega
 

dioses_hombres_2

Ciertas partes de la película pueden recordarnos la frase de Jesús: “El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo” (Jn 10,18). La fidelidad al llamado de Dios muchas veces implica atravesar dificultades y sufrimientos. La valentía del martirio consiste en el seguir siendo fieles en medio de un contexto adverso e incluso, en medio de las propias luchas y temores interiores, hasta el punto de estar dispuesto a dar la vida a imagen de la entrega de Jesús.
 

En una escena Christopher, uno de los monjes le cuenta a Christian que no puede dormir pensando en el temor a morir y en la pregunta si todo esto que sucede tendría algún propósito. Christian lo anima recordándole: “Tu vida ya la has dado a Cristo, cuando decidiste dejarlo todo”. La decisión de los monjes es entregarse hasta el final.
 

En muchas ocasiones nuestros dinamismos interiores nos llevan a permanecer en la posesividad, a no soltar lo que tenemos y lo que somos, a vivir aferrados a nosotros mismos buscando solo el propio beneficio o comodidad. La vida de estos mártires nos anima a reconocer que donde se encuentra la mayor libertad y la posibilidad de ser fieles a nuestro llamado es en la entrega a Dios de lo que somos y lo que tenemos.
 

Finalmente, la noche del 26 de Marzo, siete, de los nueve monjes, son secuestrados y el 21 de mayo de 1996 la GIA envía una nota informando que han sido degollados. Días después se encuentran los cuerpos, pero jamás se encontrarán a los culpables.
 

Si bien esta historia nos cuestiona respecto del tema de la tolerancia y la justicia, lo que realmente queda de relieve es el testimonio de estos monjes que deciden apostar por la vida en comunidad, por vivir en fidelidad a la voluntad de Dios y no abandonar al pueblo en el cual decidieron lanzarse al servicio.
 

Son conmovedoras las palabras finales del testamento de Christian de Chergé donde escribe a quienes finalmente arrebatarán su vida dando testimonio de este amor universal que no deja fuera ni siquiera a los enemigos: “Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este gracias, y este "a-Dios" en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido rencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío”.
 

Federico Boccacci


Publicado en la Revista Cristo Vive nº181.


*Título original: Des hommes et des dieux. 2010. Director: Xavier Beauvois.


Etiquetado en

Deje su Comentario