14 Jul
El cambio que se viene
por Cristo Vive |
Leído 634 veces | Publicado en Ecología y medio ambiente Ultima modificacion el Lunes, 14 de Julio de 2014 15:22
 
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ENTREVISTA -
 

Con motivo de las recientes catástrofes naturales y de las inusitadas permutaciones meteorológicas que sufre el mundo, entrevistamos al Dr. José I. Gere*, para que explique estos fenómenos atmosféricos que alteran al clima, sus causas y consecuencias.

 

cambio5El tifón Haiyan de Filipinas, el tornado de Oklahoma (jamás observado de tal magnitud en los Estados Unidos) y la nevada sin precedentes en Israel, Jordania y Siria son algunos de los fenómenos que sorprendieron al mundo durante el año 2013. Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas vaticina que cada vez serán más frecuentes las inundaciones en África y Australia y que habrá olas de calor en Norteamérica, Europa, África y Asia.[1] ¿Por qué se dan estos cambios abruptos de climas en el mundo? La respuesta entre los especialistas no es unánime. El Dr. José I. Gere explica que los fenómenos climáticos extremos “volvieron a abrir el debate acerca de si estos son eventos que se producen como consecuencia del cambio climático. No se le puede atribuir un evento en particular al cambio climático, pero sí a la mayor frecuencia de ciertos fenómenos como olas de calor, temperaturas extremas, precipitaciones intensas en zonas húmedas y sequía en los lugares secos”.
 

Para abordar esta temática, el Dr. Gere diferencia claramente al clima de los cambios climáticos y los define de esta manera: “El clima es la caracterización del tiempo atmosférico durante un período representativo, es decir, es lo que experimentamos estudiado durante un período de tiempo, y a las modificaciones que se producen en el clima respecto del historial climático a escala global o regional se las denomina ‘cambios climáticos’”.
 

Los cambios atmosféricos que experimentamos, ¿son una característica de nuestro tiempo?

El cambio climático no es un hecho reciente; el clima de la tierra ha sufrido fuertes variaciones a lo largo de la historia de nuestro planeta. Esto es una prueba de que, en parte, el cambio climático es un fenómeno natural, influenciado principalmente por las variaciones que se producen en las distancias relativas entre el sol y la tierra y por la composición de la atmósfera. Si solo estuviera presente el primer factor, la temperatura promedio de la tierra sería de -18°C. Afortunadamente, la presencia en la atmósfera de ciertos gases hace que la temperatura promedio de la tierra sea de 15°C. Este fenómeno, en analogía con lo que ocurre en los invernaderos artificiales, se denominó “efecto invernadero”, y a los gases involucrados se los conoce como “gases de efecto invernadero”.
 

Si existen elementos en la atmósfera que regulan el clima, ¿por qué de todas formas ocurren cambios climáticos abruptos?

Actualmente, existe un amplio debate en la comunidad científica para determinar si la magnitud del cambio climático que es observado en la actualidad responde a causas naturales o antropogénicas (producido por la actividad del hombre). Más allá del debate, lo cierto es que solo es posible manejar las intervenciones humanas sobre el ambiente pero se puede hacer poco sobre las causas naturales. Por lo general, se asocia a la idea de cambio climático con el calentamiento global.

Por otro lado, es cierto que el hombre ha intervenido sobre la atmósfera terrestre desde la revolución industrial y provocó un aumento significativo de los gases de efecto invernadero. Esta intervención no es menor, porque generó un “efecto invernadero intensificado”.
 

 

¿Qué cambios en la Tierra se dieron en este tiempo?

cambio2La temperatura promedio mundial en el aire cerca de la superficie de la Tierra aumentó en 0.75 °C durante el período 1906-2005. Esta variación, que parece ser insignificante, puede generar alteraciones en el sistema ambiental ocasionando un gran impacto sobre los ecosistemas. La naturaleza es un sistema complejo que busca estar siempre en equilibrio y cualquier alteración puede desencadenar una serie de fenómenos adversos. De esta manera, el incremento de la temperatura está asociado también al aumento del nivel del mar que es originado por la expansión térmica de los océanos y el derretimiento de los glaciares y casquetes polares. Otra evidencia importante es que el número y la intensidad de las catástrofes naturales (huracanes, tornados, inundaciones, sequías, entre otras) han aumentado considerablemente y son una respuesta del ambiente para restaurar el estado de equilibrio.
 

¿Cómo afectan los fenómenos climáticos la vida en el planeta?

Las consecuencias son devastadoras. La modificación de los patrones de clima puede originar la extinción de especies animales y vegetales que no pueden adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. De hecho, el riesgo de extinción va a aumentar para muchas especies vulnerables.

El aumento de la temperatura y de las precipitaciones tiene un efecto directo sobre la propagación de enfermedades ya que se dan las condiciones óptimas para el desarrollo de virus y bacterias, como así también de insectos y plagas que actúan como portadores.

Además, la agricultura es extremadamente vulnerable al cambio climático. El aumento de las temperaturas puede reducir la producción de los cultivos deseados y a la vez provocar la proliferación de malezas y pestes. Los cambios en los regímenes de lluvias aumentan las probabilidades de fracaso de las cosechas a corto plazo y de reducción de la producción a largo plazo. Aunque algunos cultivos en ciertas regiones del mundo puedan beneficiarse, en general se espera que los impactos del cambio climático sean negativos para la agricultura y que, de esta manera, amenacen la seguridad alimentaria mundial. Las comunidades más pobres son las que generalmente se ven más afectadas y tienen menos posibilidades y recursos económicos para afrontarlas. Para esto, es necesario atender la vulnerabilidad y promover la adaptabilidad de los efectos del cambio climático previstos para los próximos años.

 

¿Qué soluciones se proponen actualmente para evitar estas desgracias?

cambio4Los problemas globales requieren soluciones globales. De alguna manera, el compromiso internacional asumido en las convenciones que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es uno de los caminos esenciales que se deben recorrer. Dos hechos de singular importancia fueron la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 1988 y la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático que entró en vigencia en 1994. Esta conferencia permitió reforzar la conciencia pública, a escala mundial, de los problemas relacionados con el cambio climático. En 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida como Protocolo de Kioto, con el objetivo de lograr estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida un impacto negativo sobre el sistema del clima y en un plazo suficiente para permitir que el ecosistema se adapte naturalmente al cambio climático. En el 2007, el IPCC recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por aumentar y propagar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner los cimientos para las medidas que son necesarias para contrarrestar dicho cambio. En este sentido, este reconocimiento pone en relieve el hecho de que el cuidado del medio ambiente promueve la paz, generando un estado de bienestar entre los hombres y de los humanos con la naturaleza.
 

Para promover paz, ¿cómo podemos hacer para cuidar al medio ambiente?

Debemos ser consientes que más allá de las respuestas internacionales y de las intervenciones políticas de los gobiernos, cada uno de nosotros es corresponsable del cuidado de la creación. Todas nuestras actividades cotidianas, especialmente a través de nuestros hábitos de consumo, dejan una huella sobre el medio ambiente: tienen asociada una emisión de gases de efecto invernadero. Una forma de empezar es empleando el concepto de las “tres erres”: reducir, reutilizar y reciclar.
 


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Las tres "R"

- Reducir: se traduce en emplear menos recursos como el agua, energía, materiales, entre otros. Requiere de nosotros un compromiso concreto de discernir qué es lo necesario y para evitar el uso superfluo de los bienes. Es necesario repensar nuestros hábitos y analizar por dónde podemos empezar a aminorar.

- Reutilizar: significa alargar la vida útil de un producto al darle el mayor uso posible. En una cultura del descarte, donde estamos habituados a tirar lo que ya no usamos, tenemos que animarnos a reflexionar: “¿Verdaderamente esto no sirve más? ¿No le sería útil a alguien más? ¿No es posible darle otro uso?”.
- Reciclar: se trata de recuperar lo posible de un material que ya no sirve para otro uso (comúnmente llamado “basura”) y convertirlo en un producto nuevo. Por ejemplo, una caja vieja de cartón se puede triturar y, a través de un proceso industrial o casero, convertirlo en un papel nuevo. Lo bueno es que actualmente casi todo tipo de basura se puede reciclar y muchos municipios ya tienen plantas de reciclaje integradas a su sistema de recolección de basura.



Como cristianos, ¿cuál consideras que es nuestra misión?

Somos llamados a evangelizar el uso de los bienes, y un uso responsable es un uso evangélico. Tomar conciencia de esto nos rescata del pecado del materialismo, del consumismo, de la mala distribución de los bienes económicos y del impacto negativo que esto tiene sobre las comunidades más vulnerables.

Finalmente el Dr. Gere nos invita a reflexionar: "Fuimos constituidos administradores de la creación, y debemos asumir ese compromiso con responsabilidad. Cáritas Internacional ha asumido un rol activo en varias cumbres sobre cambio climático, proclamando que la pobreza es una emergencia pastoral para la Iglesia al hacer afirmaciones como esta: “La victoria sobre el cambio climático tendrá un precio: la aceptación de un estilo de vida más moderado en los países con alto consumo. Nuestra ética nos llama a servir a las comunidades más pobres y vulnerables, aquellos que han contribuido en menor medida a generar el cambio climático, están sufriendo sus peores consecuencias.” Podemos generalizar la expresión de Cáritas y pensar que la victoria sobre el cambio climático requiere de un estilo de vida más moderado de todos y cada uno de nosotros, en favor de la naturaleza y del prójimo”.

Construir la civilización del mundo nuevo requiere de hombres comprometidos con la creación. Me gustaría citar las palabras del Papa Francisco, quien nos dice que somos llamados a cultivar y custodiar la creación, según el mandato que recibimos de Dios: “Cultivar y custodiar la creación es una indicación de Dios dada no sólo al inicio de la historia, sino a cada uno de nosotros; es parte de su proyecto; quiere decir hacer crecer el mundo con responsabilidad, transformarlo para que sea un jardín, un lugar habitable para todos”. Fuimos constituidos administradores de la creación y debemos asumir ese compromiso con responsabilidad".
 

Países unidos en busca de soluciones a nivel mundial

El protocolo de Kyoto incorpora el concepto de responsabilidades comunes pero diferenciadas. En la contaminación actual de la atmósfera originada por los gases de efecto invernadero, tuvieron y tienen mayor influencia los países industrializados y en este sentido tienen mayor responsabilidad. Para no estancar el crecimiento económico de los países en vías de desarrollo, se propusieron responsabilidades diferenciadas: los países industrializados se comprometieron a reducir al menos un 5% en promedio las emisiones contaminantes y tomaron como referencia los niveles de 1990. Los países en vías de desarrollo asumen una condición de país adherente y deben comprometerse con el intento de reducir las emisiones, o al menos no incrementarlas. Asimismo, todos los Estados tienen la obligación de elaborar, actualizar y publicar periódicamente inventarios nacionales de las emisiones de todos los gases de efecto invernadero. Estos inventarios tienen un doble objetivo: por un lado, conocer cuál es la situación actualizada de cada país y por el otro, poder monitorear si las medidas llevadas a cabo reducen efectivamente las emisiones.

En lo que respecta a la adhesión al protocolo, Estados Unidos (uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero) no lo ha ratificado. Sin embargo, es notable la adhesión de la Unión Europea como bloque, que asumió un rol activo en la ejecución del protocolo.

En la actualidad, hay un segundo período de vigencia del Protocolo de Kyoto desde el 1 de enero de 2013 con metas concretas al 2020. Sin embargo, este prorroga puso de manifiesto el poco compromiso de los países industrializados, tales como Estados Unidos, Rusia, Japón y Canadá, que decidieron no respaldar la propuesta.



Equipo de Redacción

 

*Doctorado en Física, es becario posdoctoral CONICET. Pertenece al grupo de Cambio Climático del Instituto de patobiología en el INTA de Castelar, Buenos Aires. Participa del Centro pastoral San José de Buenos Aires.

N. del E.: Para profundizar en el tema se puede consultar en el Portal de la labor del sistema de las Naciones Unidas sobre el cambio climático: www.un.org/es/climatechange; el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), Cambio Climático 2001: Informe de síntesis; y la Declaración de Cáritas Internacional en la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático en Cancún, México, 2010.

Publicado en la revista Cristo Vive ¡Aleluia! nº192.

 

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