23 Aug
Un amigo para toda la vida
por Cristo Vive |
Leído 1638 veces | Publicado en Espíritu Santo Ultima modificacion el Miércoles, 19 de Septiembre de 2012 08:59
 
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TESTIMONIO -

 

Un pacto de alianza en la amistad, hecho cuando era adolescente y estaba en los primeros años de la secundaria, cambió mi vida. Le dije al Espíritu Santo que yo guardaría mi corazón para Él, pero que Él guardara el corazón de una chica para mí. Años después, Él cumplió el pacto.
 


Julio_Daniel_Nardini

En 1980, hice mi primer Retiro de Pascua del Movimiento de la Palabra de Dios en Villa Urquiza, barrio de la Capital Federal. El Espíritu Santo me dio la libertad para acercarme a la chica que me gustaba. Al hablar con ella, la voz de mi Amigo, en mi interior, me dijo: “Ésta es”. Y así fue. Rosa María es hoy mi esposa y la madre de mis cinco hijos.

Recuerdo también que estando en otro retiro, el Espíritu Santo me enseñó a hablar cariñosamente en la intimidad con Él. El principal fruto que me trajo fue la libertad interior que permitía que me dejara conducir por Él en distintos aspectos de la vida. Creo que aunque pasaron muchos años desde ese día, y tengo infinidad de anécdotas para compartir, hoy todavía apenas “gateo” en el Espíritu Santo.


La madurez de vida a la que nos conduce el Espíritu hace que tomemos conciencia de nuestros pecados, límites e incapacidades. Nos lleva, irremediablemente, a la felicidad en las cosas pequeñas y a disfrutar el encuentro con el otro. Paulatinamente, se puede aprender a disfrutar de ser parte de un cuerpo y de un equipo en cualquier lugar donde se esté, y Él nos ayuda a ver cuántas veces nos perdemos el cielo acá en la tierra por no saber trabajar junto a los que nos pone al lado.

Yo conducía un colegio nocturno de alumnos pobres de 13 a 70 años. En determinado momento, el Espíritu Santo me impulsó a salir a buscarles trabajo. En tres años, me guió para conseguir 300 empleos y pasantías, enseñándome a hablar con los empresarios y los alumnos.
 

"es hermoso consagrar el corazón al Espíritu Santo"

Una de las cosas más bellas que me está pasando en los últimos tiempos es que me conduce al encuentro de gente de los pueblos originarios para hermanarme con ellos. Hace que pueda recibir en el corazón a los “cojos” o “lisiados” de espíritu, a los pecadores como yo, y me permite disfrutar una amistad tan sincera que, sin hablar de Dios, el otro descubre a Cristo y al cristianismo en mi frágil corazón. Una vez, en una reunión político-social, un comunista frenó un debate debido a esto. Alguien había empezado a hablar sobre el aborto y este hombre dijo que tenía un amigo cristiano en la reunión y que este tema nos iba a dividir e iba a impedir ayudar a los pobres y luchar por la distribución de la riqueza. Entonces me di cuenta de que el “amigo cristiano” era yo, y que él era comunista. Nunca le había preguntado de qué partido era y yo lo quise siempre, tal como el Espíritu Santo me lo había presentado.

Mi experiencia es que es hermoso consagrar el corazón al Espíritu Santo. Esto significa poder empezar una amistad, y dedicarle tiempo toda la vida. Con mi señora nos consagramos a Él en el matrimonio. Pero la opción es personal: cada uno decide si va a ser su amigo y cuándo. Esta amistad hace que la vida sea interesantísima e impensable en sus consecuencias, la sumerge completamente en la aventura que significa ser un humano.

Julio Daniel Nardini

Centro Pastoral de Santa María de los Ángeles

Buenos Aires

Publicado en la Revista Cristo Vive nº182.

 


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