23 Aug
Fiesta internacional en Madrid
por Cristo Vive |
Leído 1183 veces | Publicado en Jóvenes Ultima modificacion el Miércoles, 19 de Septiembre de 2012 08:57
 
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Dos hermanos del grupo de Gibraleón, en España, asistieron a la Jornada Mundial de la Juventud y renovaron su confianza en Dios.

 

jmj_mariangelesLas semanas previas a la Jornada me sentía sin fuerzas, desmotivada y no quería ir, ni conocer gente nueva ni compartir con ella. Me sentía apática y tenía pocas expectativas con lo que allí ocurriría. Claro está que mi estado de ánimo tenía un motivo…
 

Estaba dando los últimos retoques a mi tesis, cuando de repente me sentí agobiada: no solo no sabía si lo estaba haciendo bien o mal, sino que además, minutos antes de entregarlo perdí el archivo del trabajo, ya que mi computadora se rompió.
 

Sentí que Dios me estaba “castigando” y pensé: “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”… Igualmente, esa última semana trabajé duro, y gracias a la ayuda y oración de muchos hermanos, terminé el trabajo y lo mandé a mi directora de tesis.
 

Partimos hacia Madrid; yo con poca ilusión al principio. Pero al llegar allí algo dentro de mí cambió: tenía ganas de conocer gente, cantar y compartir.
Al pasar los días sentí que Jesús me hablaba en muchas ocasiones y lugares diferentes. Pero la vez que más claramente me habló fue en la “feria de las vocaciones”. En uno de los stands me ofrecieron un papelito cerrado, con la consigna de que aquello que estuviera escrito sería una virtud que debía proponerme desarrollar: ¡me tocó la palabra “confiabilidad”!

Al principio, no sabía a qué se refería, y no lo sabría hasta mucho después…
 

También, el Señor me regaló momentos bellos que no olvidaré jamás. Una noche de lluvia y viento nos pusimos a rezar. Fue genial ver cómo de allí no se movía nadie y la fuerza de la oración de todos los que mirábamos al cielo hizo ceder la lluvia y que pasáramos una noche tranquila y sin tormenta.
 

¡Antes de partir a la Jornada perdí el archivo del trabajo

de mi tesis!

Cuando regresé a mi pueblo no tenía noticias del trabajo, pero a los pocos días me llamó la directora y me dijo lo que tenía que mejorar. Para mí fue un milagro, puesto que vi en la oración de los hermanos la fuerza del amor que nos tenemos y la que Él nos tiene. En ese momento recordé el papelito en el que estaba escrito “confiabilidad” y pensé: “Si tengo confiada mi vida al Señor, ¿por qué no mis preocupaciones?”. Y le dije a Dios: “En ti confío; no me has abandonado, nunca lo has hecho y nunca lo harás. ¡Gracias!”.
 

Cito una frase célebre del Quijote de Cervantes: “Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suelen llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas”.
 

María Ángeles
 




FelixNo he vivido otra aventura mejor que esta Jornada, acompañado de mucha gente. Fueron días intensos de fe: acompañar al Papa, apoyar la Iglesia y dar testimonio de que Cristo vive.
 

Extraño la convivencia que teníamos con otros jóvenes en el lugar donde nos alojaron. Nunca nos faltó nada.
 

Durante los traslados, ya fuera caminando o en subte, cantábamos y bailábamos, y lo hacíamos con los demás sin importar el país, ni el idioma, ya que en el Amor de Dios todos nos entendemos.
 

Vivimos intensamente los actos del Papa. Fue hermoso escucharlo y estar entre tanta gente que se callaba para oírlo.
 


No he vivido otra aventura mejor que esta jornada...
 

En Cuatro Vientos sobreviví a la tormenta junto a mi grupo, apoyamos al Papa y dimos ejemplo de fe. Por todos lados se escuchaba el grito: “¡Esta es la juventud del Papa!”, “¡viva el Papa!”. En medio de la tormenta, nosotros oramos. Dejó de llover, pero al rato diluvió otra vez… Sin embargo, nos daba igual la lluvia, el viento, y a sola voz gritábamos: “¡Benedicto!”. En cuanto habló el Santo Padre dejó de llover y no llovió más.
 

En el silencio de más de un millón y medio de fieles, rezamos ante el santísimo sacramento, un espacio que invitaba a orar. Así transcurrió la vigilia.
 

Dios ha renovado mi fe, me ha hecho ver que su Iglesia está viva y es joven, que tenemos que llevar su mensaje a todos los rincones del mundo, hacer oración por los que no creen y poner en práctica el ejemplo de Iglesia unida con Dios, unida con el Papa y unida con los fieles.
 

Félix

Publicado en la Revista Cristo Vive nº180.

 

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