16 Jul
Río está de fiesta
por Cristo Vive |
Leído 1312 veces | Publicado en Jóvenes Ultima modificacion el Martes, 16 de Julio de 2013 14:17
 
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NOTA -
 

Del 16 al 21 de julio, se estima que dos millones de jóvenes del mundo se encontrarán en Río de Janeiro para meditar en torno al lema "Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos" (Cf. Mt 28,19). Los ejes en los que se intentará profundizar serán la evangelización por Internet y la vida espiritual durante las migraciones.
 

Benedicto XVI [1] encontró un símbolo muy gráfico de lo que Jesús quiere hacer en cada persona que asista este año a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ): "La célebre estatua del Cristo Redentor, que domina aquella hermosa ciudad brasileña, será su símbolo elocuente. Sus brazos abiertos son el signo de la acogida que el Señor regala a cuantos acuden a Él, y su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de ustedes. ¡Déjense atraer por Él! ¡Vivan esta experiencia del encuentro con Cristo, junto a tantos otros jóvenes que se reunirán en Río para el próximo encuentro mundial! Déjense amar por Él y serán los testigos que el mundo tanto necesita”.

 

La fe y los jóvenes de hoy
 

rio1Algunos sociólogos dicen que los jóvenes de hoy son “nativos digitales” debido a que nacieron cuando la tecnología ya estaba instaurada. Ellos son quienes no recurren a los manuales para comprender cómo funcionan los artefactos electrónicos, sino que descifran el funcionamiento a partir de su intuición o conocimientos previos de formatos similares. Pero estos saberes tienen en contrapartida la falta de una cultura religiosa que, en otras generaciones, ocupaba un lugar preferencial en el ámbito social. A este tema hizo alusión la Asamblea de Quebec del 2000 [2].

. Allí los obispos reflexionaron sobre el proceso de conocimiento de los jóvenes actuales: identificaron que eran los medios de comunicación los que captaban la atención de la juventud y que, al hacerlo, se desarrollaban nuevos modos de pensar. Sin embargo, consideraron que esta evolución destrozaba “el discurso religioso tradicional y las prácticas pedagógicas ordinarias” y que, por lo tanto, era el momento propicio para un cambio en la evangelización, era necesaria “una renovación de los modos de comunicar la fe por caminos que no son ajenos a la tradición cristiana”.
 

Benedicto señala que es importante evangelizar las nuevas comunicaciones, ya que "la globalización de estas relaciones solo será positiva y hará crecer el mundo en humanidad si se basa no en el materialismo sino en el amor, que es la única realidad capaz de colmar el corazón de cada uno y de unir a las personas". Por eso, una de las propuestas para esta JMJ es ser misioneros en el ámbito de Internet, teniendo presente que "el hombre que se olvida de Dios se queda sin esperanza y es incapaz de amar a su semejante. Por ello, es urgente testimoniar la presencia de Dios, para que cada uno la pueda experimentar" y para hacerlo, es imprescindible tener un vínculo personal con el amor de Jesús, ya que, en palabras del Papa emérito: "El anuncio de Cristo no consiste solo en palabras, sino que debe implicar toda la vida y traducirse en gestos de amor".
 

Aquellos que consideran que es imposible que en los jóvenes surja un compromiso real con la Palabra, seguramente no conocen a quienes se animan a realizarlo. Por ejemplo, para Virginia (de 22 años), el valor del anuncio es trascendental en su vida porque transmitir el Evangelio significa para ella “dar la vida por el anhelo de que otros conozcan a Jesús. También, implica animarme a ser radical en aquellas cosas que quienes están a mi alrededor ni se cuestionan; cambiar, soportar las pruebas y el prejuicio con la mirada puesta en la cruz y no en la opinión de los demás… Yo también siento ganas de exclamarle al mundo como hizo Jesús: ¡Cómo desearía que su Palabra ya estuviera ardiendo entre nosotros!”.

 

El anuncio de la buena noticia
 

¿Cuál es la misión del cristiano hoy en día? "Hay muchos jóvenes hoy que dudan profundamente de que la vida sea un don y no ven con claridad su camino –señala Benedicto–. La luz de la fe ilumina esta oscuridad, nos hace comprender que cada existencia tiene un valor inestimable, porque es fruto del amor de Dios. Él ama también a quien se ha alejado de Él, le tiene paciencia y lo espera. Es más: Él ha entregado a su Hijo, muerto y resucitado, para que nos libere radicalmente del mal".
 

Se trata de que cada uno de ustedes se deje plasmar cada día por la Palabra de Dios.
 

El Papa emérito sugiere cómo el cristiano debe prepararse para llevar la vida de Jesús a todos los pueblos y destaca que resulta indispensable "conocer aquello en lo que se cree, para poder anunciarlo". Por eso, invita a los jóvenes a buscar constantemente un encuentro con el amor de Dios: "Se trata de que cada uno de ustedes se deje plasmar cada día por la Palabra de Dios. El Evangelio los hará amigos del Señor Jesucristo, capaces de incorporar a otros jóvenes en esta amistad con Él" y también los exhorta a recordar los momentos de encuentro con Jesús: "Hagan memoria de los dones recibidos de Dios para transmitirlos a su vez. Aprendan a leer su historia personal”. Recomienda no olvidar la historia de quienes caminan hace más tiempo en la fe: “Tomen conciencia de la maravillosa herencia de las generaciones que los han precedido". De esta manera, con el corazón en búsqueda, se podrá evangelizar. Benedicto recuerda que la Iglesia nos ofrece las herramientas para hacerlo –"los medios que tenemos para 'hacer discípulos' son principalmente el bautismo y la catequesis"–, pero sabe que actualmente muchos no lo hacen por vergüenza o temor, por eso los alienta diciendo: "No tengan miedo de proponer a sus coetáneos el encuentro con Cristo. Invoquen al Espíritu Santo: Él los guiará para poder entrar cada vez más en el conocimiento y el amor de Cristo y los hará creativos para transmitir el Evangelio".


La comunidad eclesial globalizada
 

rio2"Nadie puede ser testigo del Evangelio en soledad", afirma su Santidad, porque "nuestra misión es fecundada por la comunión que vivimos en la Iglesia". Esta Iglesia está expandida por el mundo y la invitación es seguir promoviendo la fe hasta el confín de la tierra. Un segundo eje que abordará la JMJ será la "movilidad": actualmente, muchos jóvenes latinoamericanos se trasladan de país (o de continente) por motivos laborales o intercambios colegiales. Por ejemplo Christian, de 22 años, fue a vivir un mes a Inglaterra para estudiar el idioma. Su experiencia de la vivencia de la misa fue la universalidad de la fe porque "si bien no entendí todo lo que se dijo, pude sentir que ahí estábamos unidos como una gran familia de Jesús. Me sentí acompañado en la fe a pesar de que Europa es un continente que, como me comentaban allí, en las últimas décadas reina el secularismo puro".
 

Laura (de 17 años) fue a hacer una experiencia similar a Italia por nueve meses. Ella tiene la certeza de que, gracias a esta oportunidad, ha dado un paso más en la fe: "Aprender las oraciones en italiano me hizo concentrarme más en lo que estaba diciendo durante la misa. Así pude redescubrir las partes de la celebración, lo que dicen las mismas oraciones que sé desde chica y que, debo admitir, cada tanto repito de memoria sin pensar mucho en lo que digo". Gracias a esta experiencia, ha tenido la oportunidad de ser comunicadora de la vida nueva: "La sensación más linda la tuve cuando alguna vez me preguntaron por mi fe y mi religión, y encontré las palabras exactas para expresar mi sentimiento en italiano. ¡Incluso, encontré algunos términos más precisos que los que hubiera usado en castellano! Me dio mucha satisfacción poder expresar en palabras lo que me pasa por adentro… Y llegar a hacerlo en un idioma que estas aprendiendo día a día es verdaderamente un regalo de Dios”.
 

Lara G. Salinas
 

[1] Extractos del Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud 2013, Vaticano, 18 de octubre de 2012.

[2] Asamblea de obispos de Quebec, Proponer hoy la fe a los jóvenes. Una fuerza para vivir, marzo de 2000. Disponible online en www.abccatequese.com 

Publicado en la revista Cristo Vive ¡Aleluia! nº188.

 

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