Editorial

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REFLEXIÓN -


¿Cuál es el ámbito más apropiado para debatir?
 

Los hombres interactúan y se desarrollan en distintos ámbitos: lo político, lo cultural, lo familiar, lo religioso, etc. Jesús da una clave importante a quienes buscan vivir la propuesta discipular del Evangelio en cada uno de esos espacios: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21). La Palabra de Dios no nos propone desentendernos de la política. Al contrario, nos llama a involucrarnos, a participar, a formarnos, a dar respuestas que produzcan una verdadera transformación social a la luz de los valores evangélicos. 
 

Sin embargo, el Evangelio también nos previene: “y a Dios” den lo que “es de Dios”. En este sentido, estamos llamados a dar a la familia el espacio y el tiempo que necesita su construcción; al trabajo, las energías y el cumplimiento de las obligaciones propias del ámbito laboral; a los amigos, el tiempo y la dedicación que requiere el cultivo de la amistad, etc. El Evangelio nos propone una vinculación sana, equilibrada e integral con los otros en los distintos aspectos de la vida, incluidos el ideológico y el político. 
 

Podemos preguntarnos, entonces, cómo es nuestra comunicación cuando expresamos nuestras ideas políticas y en particular cuando utilizamos las redes sociales. Estas expresiones ¿revelan nuestra intención de vivir la integralidad que nos propone el Evangelio?
 

Unidad y aceptación

Experimentar a Jesús vivo en nuestras vidas nos lleva a querer seguirlo y vincularnos con Él de un modo particularmente cercano, radical, sin vueltas. Es la manera de seguimiento propia del discípulo. Sobre esto, el documento de Aparecida, dice: “Necesitamos hacernos discípulos dóciles, para aprender de Él, en su seguimiento, la dignidad y plenitud de la vida. Y necesitamos, al mismo tiempo, que nos consuma el celo misionero para llevar al corazón de la cultura de nuestro tiempo aquel sentido unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política, ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionarle. En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (Cf. 1 Co 1,30), la cultura puede volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada” (DA 41).
 

Es propio del discípulo buscar vivir “con el Maestro”. El discípulo es el que acepta pasar por la puerta angosta (Cf. Mt 7,13), renunciar a sí mismo para tomar la cruz y seguirlo (Cf. Lc 9,23), poner la mano en el arado y no mirar atrás (Cf. Lc 9,62). El discípulo busca efectivizar con gestos concretos la opción por la unidad y la alianza fraterna.  Así procura encarnar el mandamiento del amor en sus dos vertientes: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón (…) y a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,34-40). Este amor supone un trabajo firme y constante de la aceptación del otro tal y como es, respetándolo en su pensamiento y en su ideología. Encarnar el mandamiento del amor implica aceptar y respetar al hermano excluyendo el prejuicio, el juicio, la burla, el desprecio, la discriminación. 
 

Aceptar y respetar son la base sobre la cual debe asentarse el amor más pleno que está llamado a vivir el discípulo, el amor de Alianza, que lo lleva a dar un paso más al ofrecerse y entregarse. A partir de este ofrecimiento y de la salida  de su “autorreferencialidad” que hace el discípulo, este amor construye la unidad. Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares, decía: “Tengo un sueño. Piensen qué sería el mundo si entre individuos, pueblos, etnias, estados, se pusiera en práctica la regla de oro: amar, por ejemplo, la patria del otro como la propia”. ¿Será posible amar a ese otro que no piensa como yo? ¿Será posible amar su proyecto de patria como si fuera el mío?
 

Abrazar la tensión

Podemos preguntarnos entonces: ¿el discípulo tiene que denunciar la injusticia? La respuesta es sí. ¿Tiene que promover la búsqueda de la verdad? Sí, también. Pero ¿cómo? No solo es importante lo que denunciamos y lo que promovemos sino cómo lo hacemos. Podemos proponer un diálogo constructivo, sobre la base de una atenta escucha, valorando lo diverso, o podemos quedar atrapados en nuestras ideas a las que atribuimos carácter de verdad absoluta, de manera que ante otras ideas reaccionamos con un rechazo cerrado, descalificándolas, y, muchas veces, descalificamos también a quien las expresa. “El cristiano es alguien que, conociendo el valor del sufrimiento, está llamado a asumir la tensión crucificante que con frecuencia ello significa. Toda ‘grieta’ que se abre en la humanidad la siente como  propia, porque su vocación más profunda es construir la unidad. Te llamarán reparador de brechas (Cf. Is 58,12). Esta frase tendría que ser una ‘especialidad’ de todo cristiano”.1 
 

El discípulo busca la unidad de la alianza en el entorno comunitario, en la Iglesia y en el mundo. Estamos invitados a “permanecer unidos en el amor con una misma alma y un mismo proyecto” (Fil 2,2). La expresión del discípulo busca edificar y no dividir; rechaza el enojo, el arrebato, las malas intenciones, las ofensas y las palabras destructivas (Cf. Col 3,8), y pone la mirada en todo lo que hay de verdadero, noble, justo, limpio, fraternal y hermoso (Fil 4,8). La Palabra nos exhorta: “No se critiquen unos a otros. El que habla mal de un hermano o se hace su juez, habla contra la ley y es juez de la ley. Pero ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?” (Sant 4,11-12). 

Dios quiere que todos los hombres se salven (Cf. 1 Tim 2,1-4). Por eso no podemos excluir o tratar de manera diferente a los que piensan distinto, profesan otros credos, adhieren a otras tendencias políticas. Ni siquiera a aquellos que, según nuestro parecer, están desviados de la verdad. El discípulo de Jesús construye un mundo nuevo desde una mirada que tiene presentes los valores del evangelio y, en especial, la justicia, la misericordia y el bien común (Cf. Mt 23,23; 1 Cor 12,1,7; 2 Pe 3,13). Sin duda el intercambio de ideas, de pensamientos en orden a la vida política, enriquece al cuerpo social y al cuerpo comunitario de la Iglesia. Cada uno aporta su originalidad, su visión, su don. Para que nada de eso se desvirtúe, es indispensable que los modos y las herramientas que se utilizan para la comunicación y el diálogo sean los adecuados. Es importante, entonces, que nos preguntemos cuáles son los marcos más propicios para este intercambio. ¿Las redes sociales lo son?  No olvidemos que lo que se escribe, muchas veces con ligereza, por impulso o mera pasión, queda indefectiblemente plasmado –“lo escrito, escrito está” (Jn 19,22)– y que lo manifestado de ese modo puede ser hiriente, dar lugar a malas interpretaciones, generar rispideces, incluso aunque esas no hayan sido nuestras intenciones. Sería muy oportuno preguntarnos también a qué otros contextos podemos acudir para encauzar el intercambio. ¿Cuál es el ámbito más apropiado para debatir en un clima de respeto y búsqueda de la verdad?
 

En el proceso de diálogo e intercambio es necesario aprender a identificar objetivamente qué hay de verdad en lo que se expresa y en lo que el otro dice, más allá de las influencias en el modo y en el contenido de la expresión provenientes de la formación, de la historia de vida, de las motivaciones ocasionales, etc. ¿Podemos atravesar las distintas etapas de este proceso transitando exclusivamente por las redes sociales? 
 

El Evangelio nos llama a construir la unidad en la diversidad y esto se logra cuando privilegiamos a la persona por encima del modo con el que se expresa, de su historia, sus ideas, opiniones, aciertos y desaciertos. En definitiva, cuando puedo reconocer en el otro a mi hermano, no importa cuál sea el ámbito o marco en que nos comunicamos.
 

Gustavo Vivona y Marcelo Navarro*
 

1 Cambón, Ernesto. Trinidad, ¿modelo social?, Buenos Aires: Ciudad Nueva, 2000, p. 93.

* Gustavo y Marcelo son abogados. Ambos ingresaron al Movimiento de la Palabra de Dios en su juventud y actualmente participan de comunidades definitivas en los Centros pastorales de Misericordia y Santa María de los Ángeles respectivamente.


TESTIMONIO -


Daniel explica cómo atravesó dificultades en el desarrollo de su vocación profesional a lo largo de varios años.
 

En 2003 sentí una fuerte inquietud por involucrarme en la política. Quizás esto era fruto del proceso de formación que recibí en el Movimiento de la Palabra de Dios. Esto se hizo canal del Espíritu Santo, quien susurró la voluntad del Padre para mi vida.
 

Desde entonces, y luego de la experiencia de ser Concejal1 durante ocho años y de presidir el Cuerpo Deliberativo en el segundo ciclo, sentí el llamado con más fuerza: deseaba ser candidato para la intendencia en 2011. El primer intento fue difícil y de mucho dolor. En la participación política se descubren los impulsos más bajos de la naturaleza y del corazón del hombre. Y en medio de esas circunstancias, entré en un fuerte conflicto: ¿sería eso para mí? ¿Podría Dios querer eso?
 

La competencia era desgarradora y no encontraba armas útiles ni sanas para luchar aquel combate. Durante mucho tiempo hablé sobre la verdad, la justicia, la participación, la honestidad, la búsqueda de la unidad y sobre todo lo que se puede decir del ideal de participación política.
 

En medio de esto, en 2010 y 2011 me invitaron a cursar una diplomatura en Doctrina Social de la Iglesia. Fue una experiencia comunitaria que me ayudó a abrir la mente y el corazón para tener una mirada nueva ante lo que siento como un llamado a defender “la construcción del mundo nuevo”.2
 

En la discusión interna del Partido, pasado el primer intento en 2011, me amenazaron para que frenara mi candidatura y tuve que esperar y purificar el “llamado”. Seguí unido a la comunidad de la diplomatura, me incorporé al equipo y compartí la experiencia con nuevos cursantes. Fue un espacio de mucha gracia, como un “tesoro escondido”, que me movilizó a la participación desde donde pudiera, para reparar el tejido social con mi pequeño aporte.
 

Empezó a acercarse el 2015 y, luego del consentimiento familiar y comunitario, echó raíces en mi corazón la posibilidad de volver a intentar. 

El Domingo de Pascua de 2014 concretamos la primera reunión con quienes venían acompañándome en esta búsqueda y, desde ese momento, comenzó una tarea cada vez más comprometida de reuniones semanales. Estábamos muy entusiasmados. Había clima de alegría y paz. Sin embargo, atravesamos momentos difíciles y nos detuvimos para orar y preguntarle al Señor cómo resolver ciertas cuestiones y avanzar. Muchas veces nos sostuvo solamente la Palabra de Dios. 
 

Además, comenzamos a experimentar tensiones con el grupo del otro precandidato, con quien no tenía un buen vínculo. Los impulsos para pelear eran frecuentes y surgían falsos argumentos que nos distanciaban.
 

El día de la interna, el resultado fue aplastante: obtuvimos el 24.5% y ellos, el 75.5% de los votos. No entendimos qué había pasado. Estábamos tristes. No habíamos instrumentado para la campaña nada que no fuera el mensaje claro y bien intencionado, lejos de trampas, dádivas o negociados.
 

¿De qué nos habría querido proteger el Señor? Pero, al mismo tiempo, ¿cómo era esto posible, si su Palabra era clara? ¿Qué habíamos hecho mal? Ni siquiera teníamos el porcentaje necesario para participar de la lista definitiva. Entré en una profunda desolación y angustia.
 

Nuestro eje de campaña había sido “la unidad” y me pregunté a mí mismo si todavía quería eso. Le pedí la gracia al Señor para vivir este proceso interior de humillación como mi Getsemaní. El día de la derrota interna partidaria, movido por el Espíritu, enfrenté a los medios de comunicación y saludé a mi adversario para brindarle mis felicitaciones y apoyo. En el fondo, más allá de lo que me dolía, no podía apartarme de la unidad con la que habíamos hecho campaña. Solo que esa unidad ahora debía ser ampliada desde un lugar sin protagonismo alguno.
 

En esto, el Señor me sorprendió. “No hay unidad sin molienda”. Sentí que Dios me proponía que, así como el trigo necesita dejarse moler para unirse consistentemente y formar pan, yo también me dejara moler y partir para ser en la unidad.
 

El lunes santo de 2015 experimenté que el Señor me decía que ensanchara el corazón porque de otro modo no iba a comprender. Fue una experiencia profunda y la respuesta vino después.
 

Cuando nuestra esperanza de participar se había desvanecido, me llamó el pre-candidato ganador de la interna, Gustavo, y me invitó a su casa a charlar. Lo primero que experimenté fue que no sentía rencor, y, luego, que aún quería la unidad y un cambio para la ciudad. Entonces le dije: “¿En qué te puedo ayudar?”. Dios se hizo presente y nos dispuso para resolver nuestras diferencias: aclaramos malos entendidos, nos pedimos perdón y nos reconciliamos, y compartimos nuestros sueños para cambiar la ciudad. ¡Qué certeza del poder de Dios! Y allí reafirmé que Él no olvida lo que oramos. De inmediato, Gustavo expresó que me necesitaba porque quería que le diéramos forma al equipo de gobierno, juntos. Me contó la idea de crear una Dirección de Vivienda y que había pensado en mí para que la llevara adelante con gente de mi equipo. Sorprendido, le dije que no solo de vivienda sino también de familia, y él aceptó.
 

Un signo que me trajo paz y luz fue una expresión que él hizo durante ese encuentro. “Tengo que ir donde el Cura Brochero para agradecerle este triunfo”, dijo. Soy muy devoto suyo y, cuando escuché eso, se me llenó el corazón de alegría. “Hace más de cuatro años que le vengo rezando al curita gaucho, pues él sabe de hacer caminos”, le contesté. Y hoy pienso que estos son caminos de unidad y encuentro. ¡Cómo no nos íbamos a encontrar si le estábamos rezando al mismo intercesor! Tanto el candidato ganador como yo, sin saberlo, le habíamos entregado el proyecto político para la ciudad a Brochero, nuestro santo cordobés.
 

Entonces puedo decir convencido: el Señor no se deja ganar en generosidad y el instrumento que tiene para guiarme es su Palabra y la constante oración, que me quebró, y lo seguirá haciendo, para dar paso a la unidad.
 

Daniel Meichtri

Hernando

Prov. de Córdoba
 

1 “El concejal”, Cristo Vive, ¡Aleluia!, nro. 144, p. 17.

2 “Estamos en el mundo, pero no somos del mundo”, Cristo Vive, ¡Aleluia!, nro. 174, p.6.

NOTA -


Alterar el sistema endócrino de seres vivos y despreciar las consecuencias es una de las raíces humanas de la crisis ecológica. Convivimos con sustancias químicas muy dañinas: los disruptores endócrinos (EDC).
 

El sistema endócrino está compuesto por glándulas y tejidos que liberan hormonas. Ellas controlan, regulan y coordinan las actividades del cuerpo humano. Son responsables, por lo tanto, del metabolismo, el crecimiento, el desarrollo sexual y el estado de ánimo, entre otras funciones.
 

Podemos hacer una analogía con una central de comunicaciones que establece conexiones con todas las partes del cuerpo. Responde a estímulos liberando hormonas por medio de distintos mecanismos. Lo hace en respuesta a cambios en los niveles de nutrientes en la sangre, estímulos nerviosos, o también de otras hormonas.
 

Las hormonas son “moléculas mensajeras” que circulan en la sangre y actúan sobre “células objetivo” cuyos receptores especializados responden de acuerdo con su programación celular. Para decirlo de otro modo: son desencadenantes moleculares de innumerables procesos en todos los órganos y sistemas de nuestro organismo.
 

La activación o inhibición del sistema inmune, los cambios en el estado anímico, estimular o detener el crecimiento, inducir o suprimir la muerte celular (conocida como apoptosis), controlar el ciclo reproductivo, preparar el organismo para la actividad sexual, para luchar o huir en casos de peligro, para la pubertad y la menopausia/andropausia, son solo algunos de los efectos específicos que las hormonas producen. Además, la liberación de algunas hormonas es regulada por otras. Los efectos pueden ser variados:  estimular, inhibir, antagonizar, alterar, sinergizar…
 

¿Por qué preocuparnos de los disruptores endocrinos?

La Endocrine Society define los EDC como “sustancias o mezcla de sustancias químicas exógenas [no naturales], que interfieren con cualquier aspecto de la acción hormonal”. Existen más de 100.000 sustancias químicas sintetizadas por el hombre en los últimos 50 años. “Se estima que cerca de 1.000 pueden tener propiedades de acción endócrina” y ponen en riesgo la salud humana y ambiental. Lamentablemente, son demasiados los químicos que nunca han sido evaluados, y cada día se lanzan al mercado otros nuevos. 
 

Desconocemos los componentes de productos que utilizamos o de aquellos a los que estamos expuestos con frecuencia y que pueden contener estos disruptores (envases de plástico, sartenes, recubrimiento interior de latas de alimentos, productos eléctricos, juguetes, cosméticos, medicamentos, materiales de construcción, productos de limpieza, biocidas…).
 

El correcto funcionamiento del sistema endócrino es de una extraordinaria complejidad y de suma relevancia para la calidad de vida, la salud y la supervivencia.
 

La tecnocracia que domina
 

Al referirse a la raíz humana de la actual crisis ecológica, Francisco habla del “paradigma tecnocrático dominante” y nos dice que “el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada” porque si bien “la tecnología ha remediado innumerables males que dañaban y limitaban al ser humano” (LS 102) a la vez “dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero…” (LS 104). “La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es solo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras” (LS 117). “Si no tenemos estrechez de miras, podemos descubrir que la diversificación de una producción más innovadora y con menor impacto ambiental, puede ser muy rentable. Se trata de abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sueño de progreso, sino orientar esa energía con cauces nuevos” (LS 191).


Se sospecha que el aumento de la producción y uso de sustancias químicas de los últimos años tiene relación con la creciente incidencia de trastornos pediátricos asociados al sistema endócrino, la pubertad femenina temprana, distintos tipos de cáncer y trastornos neuroconductuales. Lamentablemente, también aumentan los trastornos neuropsiquiátricos en la infancia, entre los que podemos mencionar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y las disfunciones del espectro autista.
 

En el Cuadro I se detallan algunas sustancias químicas identificadas como posibles EDC. Existe, según Gore, profesora especialista en neuroendocrinología reproductiva, “evidencia suficiente para concluir que los EDC constituyen un riesgo para la salud pública”.
 

Dado que atraviesan la placenta, la exposición durante las llamadas “ventanas de vulnerabilidad” durante el desarrollo del feto, pueden tener efectos inmediatos y visibles, como, por ejemplo, ciertas malformaciones, pero otros impactos se expresan hasta décadas después.
 

La exposición prenatal o del recién nacido a contaminantes químicos se ha relacionado con anormalidades del aprendizaje y del comportamiento. Por otra parte, se han detectado tendencias negativas en varias enfermedades relacionadas con el sistema endócrino como diabetes, hipertensión, cánceres hormonodependientes, obesidad, infertilidad, enfermedades autoinmunes, desórdenes del espectro autista, entre otras. 
 

Dado que las hormonas actúan a niveles extremadamente bajos (partes por trillón) y a la ubicua exposición a EDC, esta situación genera gran preocupación pues más que detectar los impactos a nivel de individuos, podemos estar afectando directamente a poblaciones de distintas especies, incluida la humana. Baste saber que se han detectado “compuestos con propiedades disruptoras endócrinas en prácticamente todos los individuos analizados y en una variedad de tejidos y fluidos humanos, tales como el tejido placentario, la leche materna, la orina, la sangre y la saliva”, señala Gore.
 

Algo se puede hacer

Debemos tener en cuenta que las mujeres embarazadas y los niños son más vulnerables. Reducir la exposición a la gran cantidad de productos de uso diario que los contienen es algo que se puede ir haciendo paulatinamente. Un ejemplo es no ingerir productos enlatados. Tratar de comer productos orgánicos o agroecológicos todo lo que se pueda es altamente recomendable, pues reduce la ingesta de residuos de biocidas en frutas y verduras.
 

Se recomienda no utilizar productos plásticos para calentar comida en el microondas, ni para guardar alimentos sobre todo si tienen alto contenido graso. Los frascos de vidrio son mucho más sanos para guardar alimentos.
 

Otra costumbre que debemos adquirir es la de revisar los componentes de los productos de limpieza y cosmética evitando aquellos que contienen EDC, muy comunes en ellos.  
 

Cuantos menos químicos tengamos en el hogar, mejor será para nuestra economía y para la salud de nuestros seres queridos. Pongamos en duda todo lo que el marketing nos quiere hacer creer. Menos desodorizantes, desinfectantes e insecticidas a la vez que más limpieza y ventilación, también mejoran la economía y la salud al mismo tiempo.
 

Dado que todas las comidas procesadas tienen multiplicidad de químicos conservantes, colorantes, biocidas, etc., en la medida de nuestras posibilidades, volvamos a preparar comidas caseras con materias primas cuyo origen conozcamos.  
 

¿Qué deberíamos pedir a los responsables de regular estos asuntos? 

Perfeccionar los sistemas de evaluación toxicológica y de riesgo es una impostergable necesidad. Implica considerar que no existiría un umbral de seguridad, como estima la toxicología actual y tener en cuenta las “ventanas de vulnerabilidad”. Implica también evaluar la capacidad sinérgica con otros químicos que ya se encuentran en el ambiente pues, como dice Maribel Casas, investigadora del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), estamos expuestos a un “cóctel químico”.
 

En el ámbito hospitalario, muchos insumos y dispositivos médicos que contienen estos químicos, debieran ser progresivamente reemplazados.  
 

La Unión Europea prohibió en 2009 todo biocida que tenga propiedades disruptoras del sistema endócrino. Deberíamos hacer lo mismo en nuestro país, sobre todo teniendo en cuenta que, solamente de agroquímicos, arrojamos al territorio nacional miles de millones de litros, la mayoría de cuyos principios activos han sido calificados como potenciales EDC de acuerdo con las evaluaciones de TEDX The Endocrine Disruptor Exchange, cuya ya fallecida fundadora, Theo Colburn escribió el libro “Nuestro futuro robado” en el cual se pregunta si muchos de los comportamientos y disfunciones que vemos hoy en la sociedad, pueden ser explicados, por lo menos en parte, por la exposición a tantos químicos que afectan nuestra salud, nuestro comportamiento, nuestras capacidades mentales y emocionales.
 

Se habla del crecimiento económico como si fuera sinónimo de desarrollo. Es necesario “sentarse a pensar y a discutir acerca de las condiciones de vida y de supervivencia de una sociedad, con la honestidad para poner en duda modelos de desarrollo, producción y consumo” (LS 138). 
 

El lobby que ejerce un grupo de poderosas empresas para influir en las decisiones sobre evaluaciones y control es un claro ejemplo del dominio en manos de pocos, que cita Francisco en la Encíclica Laudato Si'.
 

“Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social… Es un hecho que, cuando los hábitos de la sociedad afectan el rédito de las empresas, estas se ven presionadas a producir de otra manera. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. ‘Comprar es siempre un acto moral, y no solo económico’” (LS 206).
 

Lic. Silvia Alonso*
 

*Licenciada en Gestión de Políticas Públicas y especialista en Salud y Ambiente. Es miembro de diversas instituciones, entre ellas del Seminario Permanente de Teología, Filosofía, Ciencia y Tecnología de la Facultad de Teología de la UCA.
 

Fuentes:

Zoeller RT et al. Endocrine-Disrupting Chemicals and Public Health Protection: A Statement of Principles from The Endocrine Society. Endocrinology 2012; 153. Solomon, G.M., Schettler, T. Environment and health: Endorinedisruption and potential human healthimplications. CMAJ Canadian Medical Association Journal – Nov.28, 2000. Gore, A.C. et al. Introducción a las Sustancias Químicas que perturban el Sistema Endócrino (EDCs). Endocrine Society. Diciembre, 2014. Health Care Without Harm Europe, Global Green and Healthy Hospitals and European Comission.  Disruptores Endócrinos en el sector Salud ¿Hay razón para preocuparse?  Octubre, 2013. Jar, N. La contaminación invisible que altera las hormonas (http://www.intramed.net). http://www.endocrinedisruption.org

ACTUALIDAD ECLESIAL -


El anuncio del Evangelio es una urgencia y el Espíritu Santo inspira nuevos modos para hacerlo.
 

“Desde siempre el ser humano, consciente de que todo está irremediablemente destinado a envejecer y acabar, busca algo o a alguien que lo ayude a mantenerse joven. Este es también el desafío que enfrenta una institución que quiere permanecer en la historia: mantenerse joven a medida que pasa el tiempo, es decir, renovarse, permaneciendo ella misma sin cambiar su identidad ni adulterarse”, explicó el cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 
 

La carta Iuvenescit Ecclesia1 está dirigida a los obispos de todo el mundo y tiene como eje la relación entre los dones jerárquicos y los carismáticos, que se revelan como “co-esenciales” para la vida de la Iglesia. Ella “rejuvenece por el poder del Evangelio y el Espíritu continuamente la renueva, edificándola y guiándola con diversos dones”, explica la introducción del documento. En este sentido, la carta tiene presente la realidad actual y da cuenta de ella y de las circunstancias que atraviesa la vida de las personas; estas circunstancias son diversas, variadas y, sobre todo, cambiantes. Así, la presencia del Espíritu se revela como central en el sostén y el despliegue de la Iglesia: “El Evangelio menciona un ‘vino nuevo’, que debe estar ‘en odres nuevos’. La fe cristiana, cuando es recibida y custodiada, gracias al Espíritu Santo, tiene esta capacidad única de aportar novedades humanas y de hacer rejuvenecer”, agregó Müller.
 

Con la mirada en el pueblo

En comunión con esta búsqueda, el papa Francisco se dedicó a reflexionar sobre el rol de los pastores en la Iglesia, la presencia de los laicos y su compromiso con la evangelización.2
 

“Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una elite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el santo pueblo fiel de Dios”, dijo y luego alentó a los pastores a acompañar y comprometerse en medio del mismo pueblo, para sostener la fe y la esperanza.
 

Estas propuestas también lo llevaron a revisar la mirada que se tiene sobre el compromiso laical y a destacar el rol de aquellos que se animan a llevar a Dios a sus vidas cotidianas: “Sin darnos cuenta hemos generado una elite laical creyendo que son laicos comprometidos solo aquellos que trabajan en cosas ‘de los curas’ y hemos olvidado, descuidado, al creyente que muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe”, expresó y abrió la invitación a acompañar en todas las realidades y circunstancias, todos los días, con la mirada puesta en la búsqueda por llevar el Evangelio a lo cotidiano.
 

Esto se puede vincular estrechamente con el eje de la carta Iuvenescit Ecclesia: el Espíritu, en medio de la realidad, sus nuevos tiempos y circunstancias, se vale de su pueblo para inspirar formas y modos que actualicen la llegada del mensaje de Dios y lo hagan cercano: “Es imposible pensar que nosotros como pastores tendríamos que tener el monopolio de las soluciones para los múltiples desafíos que la vida contemporánea nos presenta. Al contrario, tenemos que estar al lado de nuestra gente, acompañándola en sus búsquedas y estimulando la imaginación capaz de responder a la problemática actual. Y esto discerniendo con nuestra gente y nunca por ellos o sin ellos”, agregó Francisco.
 

Dones y comunidades

La nueva carta destaca la presencia de esta inspiración del Espíritu a partir de los numerosos grupos eclesiales surgidos a partir del Concilio Vaticano II: “Los grupos de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades proponen formas renovadas de seguimiento de Cristo en los que profundizar la comunión con Dios y la comunión con los fieles, llevando a los nuevos contextos sociales la atracción del encuentro con el Señor Jesús y la belleza de la existencia cristiana vivida integralmente”.
 

La pertenencia de diversas realidades de vida en estos grupos presenta una riqueza amplia a la hora de dar testimonio y anunciar el llamado del Evangelio desde todas las vocaciones. La presencia de los matrimonios, por ejemplo, instruye “a los jóvenes y cónyuges mismos, principalmente a los recién casados, en la doctrina, la acción y en la formación para la vida familiar, social y apostólica”. Los sacerdotes y seminaristas también pueden formar parte de estos grupos y vivir su ministerio sostenidos desde esa realidad eclesial.
 

 Así, en la tarea de la nueva evangelización, se vuelve indispensable “reconocer y apreciar los muchos carismas que pueden despertar y alimentar la vida de fe del pueblo de Dios”, según se explica en la carta. Estos dones carismáticos, que “mueven a los fieles a responder libremente y de manera adecuada al don de la salvación, haciéndose a sí mismos un auténtico testimonio del Evangelio”, deben desarrollarse en comunión con los dones jerárquicos. Estos últimos “se dan para que en la Iglesia, como comunión, no le falte nunca a ningún fiel la oferta objetiva de la gracia en los sacramentos, el anuncio normativo de la Palabra de Dios y la cura pastoral”.
 

La “coesencialidad” de estos dones implica, entonces, una “inserción activa de la realidad carismática en la vida pastoral de las Iglesias particulares”, en comunión con la Iglesia universal. 
 

El cardenal Müller concluyó con esta afirmación: “El propósito de este documento es favorecer, a través de un conocimiento profundo de los elementos esenciales relativos a los dones jerárquicos y carismáticos, y más allá de cualquier oposición estéril o yuxtaposición, su comunión ordenada, su relación y su unión de cara a un renovado impulso misionero eclesial y de esa ‘conversión pastoral’, a la que nos llama constantemente el papa Francisco”.
 

Marina Novello
 

1 Presentada el 15 de mayo de 2016, día de Pentecostés, por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

2 Fragmentos extraídos de la carta dirigida al presidente de la Pontificia Comisión para América Latina en marzo de 2016.

“He aquí que hago nuevas todas la cosas”, dice el Señor en Isaías 43, y así es la vida de la Iglesia porque “el Espíritu continuamente la renueva, edificándola y guiándola con diversos dones” (Iuvenescit Ecclesia)
 

En la actualidad, el Espíritu ha suscitado nuevos carismas renovando a la Iglesia en sus miembros y estructuras, lo que plasmó una presencia activa de los laicos. “Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una elite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el santo pueblo fiel de Dios”, afirmó su Santidad. Sobre ello se profundiza en La Iglesia rejuvenece.
 

Por eso los testimonios ¡Piedra libre!, en el que una joven acompaña el crecimiento de otros jóvenes, En todo, mejor la unidad, en el cual se expresa el compromiso de fe en la actividad política, y El ingeniero de mi vida, que presenta la búsqueda vocacional, reflejan lo que expresó el Papa al decir que no son laicos comprometidos solo aquellos que trabajan en cosas ‘de los curas’ sino aquellos creyentes que muchas veces queman su esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe.
 

La sociedad necesita estructuras laicales que colaboren a desplegar la potencia del hombre que Dios ha creado. El Movimiento de la Palabra de Dios, desde su tarea evangelizadora, trabaja en la promoción humana como un rasgo civilizador de su carisma.  Esto se irradia, por ejemplo, desde los testimonios que se publican en Ecos del cursillo
 

Esa tarea es mucho más complicada que reunir y hablarles a las multitudes entusiastas, ya que a veces implica denunciar aspectos ocultos de la sociedad de consumo, como se puede leer en Enemigos silenciosos
 

Estamos invitados a ser discípulos e imitar al Maestro en cada aspecto de nuestra vida, leemos en ¿Discípulo o esclavo? Si nos ponemos en marcha con decisión habremos comprendido nuestra misión y tendremos la capacidad de completarla.

Laura di Palma
 



SUMARIO

CRISTO VIVE 204

 

ACTUALIDAD ECLESIAL

La Iglesia rejuvenece

 

ENSEÑANZA ECLESIAL

Un gran desafío - Mons. J.R. Martínez

 

TESTIMONIO

¡Piedra libre! – A.B. Tamiozzo

En todo, mejor la unidad – D. Meichtri

Peregrinar con otros – D. Encinas

Sobreviví al viaje de egresados – D. Chacón

El “ingeniero” de mi vida – V. Romero

Una vida para la misión – V. Di Caudo

Una nueva identidad – F. Esquivel
 

REFLEXIÓN

El pensamiento político del discípulo – M. Navarro y G. Vivona
 

NOTA

Del Islam al cristianismo – Eq. de Redacción

Enemigos silenciosos – S. Alonso
 

MEDITACIÓN

El equipo y su “capitán” – O. Carlucci

¿Discípulo o esclavo? - Eq. de Redacción
 

ECOS DEL CURSILLO

Creo en Jesús, mi Salvador – J.P. Bonet
 

ORACIÓN

Mi propio “solo por hoy” – R. Ortiz Dure

Al Cura Brochero – P.W. Chiesa

“En los últimos días fuimos testigos del alcance de la bondad del Papa Francisco y de más de un millón de jóvenes que abrieron sus corazones a las palabras del sucesor de Pedro”, resumió el Obispo Damián Muskus en conferencia de prensa.


La palabra más importante y más frecuentemente usada durante la conferencia fue gracias. Gracias a todas las instituciones que fueron responsables de la co-organización de la JMJ y de garantizar la seguridad de todos los peregrinos; al gobernador de Małopolska Józef Pilch, el intendente de la provincia de Małopolska, Jacek Krupy; y al presidente de Cracovia, Jacek Majchrowski. También, a los voluntarios y scouts, que estuvieron a completa disposición del peregrino. También se les agradeció a los periodistas que hicieron la cobertura para los medios polacos e internacionales. El presidente Majchrowski agradeció de modo especial a los habitantes de Cracovia que recibieron a los peregrinos y abrieron las puertas de sus casas.


Además de las experiencias espirituales y culturales que vivimos durante este período, el intendente de la provincia de Małopolska destacó que hubo proyectos urbanísticos que se completaron más rápidamente gracias a la Jornada Mundial de la Juventud. Recordó, entre otras cosas, la construcción de la estación de Łagiewniki y del Centro de Actividad Económica de Campus Misericordiae. Todas las construcciones levantadas en ocasión de la JMJ podrán ser usadas por los habitantes de Cracovia y de toda la provincia.


“Se distribuyeron cerca de 100 toneladas de comida”, declaró Józef Pilch. Los peregrinos pudieron probar jugos de Łącka, salchichas ahumadas de Poznań, yogures, etc.


Se registró una fuerte disminución del crimen durante la JMJ, lo cual sorprendió a mucha gente. “Esto sucedió proque recibimos un tipo especial de jóvenes, con una visión positiva de la vida, sonrientes, alegres y también gracias al trabajo de muchas estructuras de servicio muy bien organizadas”, aseguró el Obispo Muskus.


“Estimo que cerca del 20 al 30% de los peregrinos volverán a Cracovia y a Małopolska. Muchos jóvenes reconocieron que les gustaría visitar Polonia nuevamente. Cracovia es una ciudad muy linda”, dijo Manuel Costa, de Argentina, y agregó: “Yo ya encontré una universidad donde podría estudiar, por lo que creo que estaré de vuelta en breve”.


Como afirmó el Obispo Damian Muskus, se estima que en la Misa de Apertura participaron cerca de 200 mil peregrinos, dos veces más que en la Ceremonia de Bienvenida del Papa el jueves pasado; mientras que, en el Via Crucis, hubo cerca de 800 mil peregrinos. A su vez, el sábado en Campus Misericordiae se estima que los asistentes fueron 1,6 millones; mientras que para el domingo el cálculo es aún mayor: 2,5 millones de peregrinos. Todas las cifras son aproximadas; en breve, se podrán presentar los números exactos.

“Yo, Myriam, dicto este diario, hecho de recuerdos y de pensamientos; lleno de afecto por ustedes, a quienes les confío mi vida en aquel tiempo…”
 

¿Cómo sería Jesús de niño?, ¿qué sentiría la Virgen al verlo crecer?, ¿cómo habrá sido el vínculo que tenían con José?, ¿qué habrá sucedido en la anunciación?
 

En estas páginas encontraremos respuesta a estas y a otras preguntas.
 

Es María quien, a través de estos pequeños relatos, abre su corazón de Madre para que entremos en la intimidad de la Sagrada familia y recibamos el amor que Ella tiene por cada uno de nosotros.
 

La Colección Revelaciones intenta ofrecer contenidos que colaboren a vivir más plenamente la fe. Según un decreto de Pablo VI (A.A.A. 58/16: 29-12-1966), se puede publicar sin “imprimatur” libros sobre revelaciones, visiones, profecías y milagros, mientras no se ponga en peligro la fe o moral cristiana.


Autora: Giuliana Crescio

96 páginas • 12 x 17 cm

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Algunas experiencias vividas en este verano en el Movimiento de la Palabra de Dios:
  • Convivencias. Se realizaron trece Convivencias en diversos puntos del país. A las que asistieron 1150 personas. Por primera vez se realizó la Convivencia II en Lima, Perú.
  • Misiones rurales. Un total de 86 misioneros sirvieron distribuidos en tres diócesis correspondientes a las provincias de Buenos Aires, de Santiago del Estero y de Santa Fe.
  • Rama de Nazaret. 73 miembros de las comunidades consagradas femeninas y masculinas realizaron su retiro anual en Cuesta Blanca, Córdoba del 1 al 10 de febrero. El P. Ricardo iluminó esos días bajo el lema “la Palabra de Dios a la luz de Verbum Domini”. Otros 31 hermanos que están en formación a la vida consagrada de Nazaret, hicieron la Convivencia correspondiente a su proceso, la segunda semana de enero.
  • Rama de Betania. Las hermanas que viven la consagración particular tuvieron el retiro de inicio del año el primer fin de semana de febrero. Participaron 21 personas y fueron acompañadas ministerialmente por el P. Pablo Noriega.

¡Bendecimos a Dios por la gracia derramada en cada encuentro!

14 Mar

La Virgen de El Cajas

Publicado en Libros

En agosto de 1988 la Virgen se manifestó en un lugar de Ecuador llamado El Cajas. María se presentó allí como la Guardiana de la fe. A partir de esto sucedieron cantidad de acontecimientos en los que muchos testigos recibieron gracias especiales de conversión y sanidad en sus vidas. Uno de ellos es la autora de este relato.
 

Ante lo impactante de la experiencia de Mayra, dejamos que ella relate las vivencias que le resultaron más significativas con el fin de que su testimonio impulse nuestra fe.
 

Con la colección María en el mundo queremos difundir y acompañar la presencia silenciosa de la Madre de Dios, quien se hace cercana a nosotros, sus hijos, por medio de diversas apariciones y advocaciones.
 

Otros títulos de la colección: La Virgen de la Revelación, Lo del Cajas es cierto, Madre de la Palabra de Dios y Guardiana de nuestra fe, Nuestra Señora del Pilar, Nuestra Señora de Guadalupe.

Autora: Mayra de Casares

64 páginas • 11 x 17 cm

 

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