23 Sep
Una pedagogía del encuentro
por Cristo Vive |
Leído 2463 veces | Publicado en Trabajo y Mundo Nuevo Ultima modificacion el Martes, 23 de Septiembre de 2014 13:06
 
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MUNDO NUEVO - 

En Córdoba y Buenos Aires, el carisma de la Obra está presente en dos colegios: San José y San José de la Palabra de Dios respectivamente, que reciben alumnos de nivel inicial, primario y secundario. En ellos, la comunidad de trabajo y los alumnos intentan realizar sus tareas desde los valores del Evangelio.

 

Más allá de expandir los horizontes del saber, el principal objetivo del colegio San José de Córdoba es educar a los niños y jóvenes para que tomen conciencia de la dignidad humana y que reconozcan que cada uno es hijo de Dios. Esta misión es sostenida por toda la comunidad de trabajo, que está comprometida con la educación y la evangelización; es consciente de que “esta obra (la escuela) es del Señor y Él nos da la gracia para ocuparnos de su Reino”, afirma Patricia Tosello, la representante legal.
 

construyendo3El Movimiento de la Palabra de Dios asumió la administración de la institución en 1984, treinta años después de su fundación realizada por la congregación de religiosas de San José. Desde entonces, el colegio busca transmitir el carisma de la Obra. Natalia Colson, Animadora Pastoral del nivel secundario, expresa así su compromiso con la misión del colegio: “Tengo tareas específicas debido a mi rol: anunciar el Evangelio, llevar adelante retiros, convivencias y celebraciones, charlar con los alumnos, entre otras cosas. Pero, si esas tareas no están atravesadas por el amor, es difícil que los demás puedan descubrir a Dios y reconocer ‘algo diferente’ en esta obra del Mundo Nuevo”. Los alumnos son testigos de lo transmitido y dan testimonio de eso: Magui Mattaliati, de primer año, considera que “el colegio me entrega, además del conocimiento, la amistad y la alegría, el tratarnos bien y el poder conversar con otros y con Jesús”. Pedro Rosa, de segundo año, agrega otros valores que se sostienen en la escuela, que son “la generosidad, el compartir, la paciencia y la solidaridad” y reconoce que las convivencias son espacios donde esos valores se fomentan porque en ellas, explica Lara Lucero (de quinto año), “tenemos mucho apoyo de la Pastoral para fortalecer los vínculos y llevarnos bien; también, recibimos la gracia de la Palabra de Dios para nuestras vidas y la fuerza de la oración”.
 

Los profesores y no docentes también participan de espacios de reflexión y encuentro con Dios: desde hace dos años, todo el personal del colegio hace un retiro en Cuesta Blanca durante un día y medio para encontrarse con Dios y con los demás. Cuenta Nora Moresi, directora de Nivel Inicial y Primario, que estos espacios “fueron enriqueciendo el vínculo entre las personas y creando un ambiente de armonía, escucha y generosidad en el trabajo”.
 

Todas las actividades que ofrece el colegio están orientadas a contribuir a una educación integral y personalizada según el estilo de vida del Evangelio. Tomás González, de cuarto año, da testimonio sobre cómo el trato personal y cercano es cotidiano: “Recibo en el día a día el buen trato de los preceptores, que se interesan en cada uno de nosotros. También el de los profesores y directivos: no nos tratan como si fuéramos un alumno más, sino que nos consideran por lo que somos”. Virginia Vázquez, de tercer año, también siente que ellos la ayudan a solucionar sus problemas “desde un punto de vista distinto” y Virginia Petrelli, de sexto, agrega que “con pequeños gestos te demuestran que te tienen en cuenta”. En el año de su egreso, ella afirma: “Me voy con el corazón lleno. La verdad es que no quiero que llegue fin de año, me pone un poco triste… pero, al mismo tiempo, estoy feliz por haber formado parte de esto que fue y es realmente hermoso”.
 

Con 745 alumnos y 94 empleados, el colegio sigue aportando para la construcción de un mundo nuevo a través de la educación.
 

Enseñar cómo vivir la libertad responsable

"Educar en la libertad exige educar en la responsabilidad y esto supone un camino de formación de la conciencia orientado al descubrimiento de la verdad, el bien y, en definitiva, el amor. Este proceso de educar en la libertad responsable reconoce tres instancias determinantes: el conocimiento de sí mismo (conciencia reflexiva), la posesión de sí mismo (responsabilidad sobre los actos) y donación de sí mismo (actitud de entrega y apertura). En este camino, el proceso de formación se da en el marco de una escuela de vida, donde cada adulto comprometido con el proyecto es un formador con capacidad para buscar y expresar con claridad la verdad, establecer límites de manera equilibrada y justa, vincularse desde la trascendencia del amor y orientar su propia vida hacia los valores evangélicos" (Fragmento delProyecto Educativo Pastoral Institucional del Colegio San José).



“Señor, acá estoy”

Gracias, Señor, por este lugar de trabajo y a la vez de misión. Por invitarme a vivir a pleno el carisma del amor mientras desarrollo mis tareas cada día. Porque no quieres solamente que trabaje, sino que me encuentre contigo en las personas que comparten conmigo este colegio y en las circunstancias que vivo. Me hablas en ellas y me invitas a orar y a interceder, a crecer en el discernimiento, la paciencia y la tolerancia.

Reconozco tu paso en mí en estos años, lo que fue tu trabajo de alfarero en mi persona. Sabes que cada día el querer hacer tu voluntad y no la mía es un nuevo desafío para mí. Por eso, cada vez que llego al colegio, te digo: “Señor, acá estoy. ¿Qué necesitas hoy de mí?”. Sé mi compañía, asísteme con tu presencia amorosa, dame tu sabiduría para hablar, para escucharte y escuchar a los demás. Sal a mi encuentro cada vez que me alejo de tu presencia.

Gracias, Espíritu del Señor, fiel amigo: me asististe, me socorriste, me animaste y me alentaste. Cada vez que te invoqué, experimenté tu presencia y tu compañía. Muchas veces me volviste al lugar de la humildad cuando mi naturaleza quiso sobresalir. Bendito seas, Señor, que de mil maneras haces que me dé cuenta de la necesidad que tengo de los otros.

Te alabo en mi familia, en mi esposo y en mis hijos que me ayudan a seguir cada día adelante con tu proyecto, con su paciencia y sus gestos que son para mí de tanta compañía. Te bendigo profundamente en cada una de las personas que conforman el equipo de conducción: son un descanso para mi corazón. En ellos aprendo y veo que se revela Dios. En nuestras reuniones oramos siempre y la Palabra nos acompaña. ¡Qué hermoso! Tu compañía también se hace presente en los docentes y otras personas que trabajan en el colegio. Gracias por cada uno de ellos. Y tu presencia se manifiesta en los niños y sus familias, ahí estás: esperándonos con gestos de servicio que ayudan a transformar la humanidad.

Señor, hoy vuelvo a decirte que sí. Cuenta conmigo, con mis dos panes y dos monedas, porque confío que los multiplicas para la misión que me encomendaste.
 

Nora Moresi*


*
 Nora es la directora del nivel primario y participa de los grupos del Movimiento desde el año 1985. Está casada con Mario Brizuela, con quien comparten el camino de la dedicación matrimonial a Dios.


Publicado en la revista Cristo Vive ¡Aleluia! nº194.

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