Editorial de la Palabra de Dios

Rosario de la súplica de María

Querido Padre Ricardo:

Soy Elvira, tengo 56 años, estoy casada con mi marido desde hace 37 años y tenemos tres hijos. Integro la comunidad del Movimien to de la Palabra de Dios desde la Semana Santa de abril del 2008, cuando hice el retiro de Pascua, al que fui por una necesidad personal y un llamado de Dios que sentí en lo prfun do de micorazón. Fue renovador para mi espíritu participar de la jornada en el colegio en donde hice la primaria en mi niñez y al que amo profundamente. Desde niña soy devota de María Auxiliadora. Con su trabajo limpiando hogares y lavando ropa para las pupilas del colegio, mi madre pagaba las cuotas y los útiles. Éramos humildes: apenas había para el alquiler y la comida, pero la prioridad para mis padres era nuestra formación.

Cuando yo tenía 15 años, mi madre falleció y con los años me di cuenta de que me había dejado a María como mamá. Nuestro padre nos crió a los siete hermanos y nos mantuvimos unidos en el dolor, las tristezas y las alegrías de la vida.

Las pruebas fueron y son muchas, pero tuvimos los padres que Dios nos dio que eran trabajadores, honestos, solidarios, dignos, y llenos de amor y entrega. También mi padre era ferviente devoto de María; Ella nos acompañadurante to da la vida y nos mantiene unidos muy fuertemente a todos los hermanos, con nuestros hijos y nietos.

En abril de 2009 me propusieron orar para que Dios nos mostrara en la certeza del corazón qué ser vicio quería que prestáramos. Y entonces yo sentí que mi lugar de servicio era “el Rosario de la Súplica”*. Desde entonces estoy sirviendo junto a otros hermanos. Es muy profunda la alegría de rezar a María to dos los jueves a las 19.30h; Ella es la dueña de mi hogar y mi familia y es una bendición po der orar en comunidad en mi casa.

El Rosario no se sus pen de por na da: ni va caciones, ni fe ria dos ni viajes. No lo interrumpimos ni por la gripe A. Somos entre cinco y seis hermanos, y he mos llegado a ser diez en algún momento. Varios hogares es tán dispuestos en caso de ser necesario. Es una profunda alegría encontrarnos.

Elvira Marsicano
Puerto Deseado – Prov. de Santa Cruz

* Una propuesta de rezar del Rosario para situaciones de necesidad. Publicado por Editorial de la Palabra de Dios.

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