Editorial de la Palabra de Dios

En tiempos de tanta confusión en los valores de la convivencia humana, emerge una nueva propuesta de formación para la transformación social y política desde la vida eclesial. Se trata de nuestro “estar” en el mundo desde una fe comunitaria.

Laicos comprometidos con el desarrollo de una sociedad más justa y fraterna se asociaron para dar a luz una Diplomatura y Maestría en Pensamiento Social de la Iglesia. El CLAdeES (Centro Latinoamericano de Evangelización Social) junto a la Universidad Católica de Cuyo, ofrecen una nueva y sólida enseñanza social católica con enfoque global y latinoamericano.
Con el afán de conocer con mayor profundidad esta formación en clave sinodal, Cecilia Di Lascio, Directora del Master en Pensamiento Social de la Iglesia (UCCUYO) y miembro del Movimiento de los Focolares; María Estela Zanotto, coordinadora del departamento de alumnos y miembro del Movimiento de la Palabra de Dios y Silvia Cassou, coordinadora del departamento de docentes y perteneciente al Movimiento Apostólico de Schöenstatt, fueron quienes recibieron fraternalmente al equipo de redacción de Cristo Vive, ¡Aleluia! para dialogar sobre esta iniciativa.

Cristo Vive: En primer lugar, ¿qué es el CLAdeES y cómo surgió este centro?

Cecilia: Soy socia fundadora del CLAdeES, Centro Latinoamericano de Evangelización Social, que nace en 2014, y tiene un origen muy importante, el 2001. Aquel momento de gran crisis social y económica en Argentina nos convocó a varios laicos que sentíamos necesario dar un aporte. Pertenecíamos a distintos Movimientos, pero todos tuvimos una conciencia clara de que la respuesta a las crisis sociales era mayor formación. Nos dio una fortaleza enorme y permitió que el grupo empezara a desarrollar un proceso formativo. Comenzamos a invitar a parroquias, a grupos, asociaciones, a recibir esta enseñanza de la Iglesia. Nos dirigíamos a formar ciudadanos conscientes de aquellos valores.

De esta manera nos dedicamos al Pensamiento Social de la Iglesia, al cual todavía le decíamos doctrina. El pensamiento social de la Iglesia es teología moral, pero no dogmática. Lo dijo el Papa Francisco, que revisemos esta sociedad que descarta, que se nutre del desinterés, y la apatía. Ahí está la indiferencia, el estado de quietud. Nosotros decimos que el Pensamiento Social de la Iglesia es el encuentro con la Palabra que despierta vocaciones.

El Centro da formación. Acompañamos comunidades aportando el patrimonio del Magisterio Social de la Iglesia. Puede ser a un colegio, a una parroquia, a un sindicato, a grupos que necesiten.

Cristo Vive: ¿Qué movimientos lo conforman y cómo se desarrolló la experiencia de que esté formado por miembros de distintos carismas?

Cecilia: Lo conforman el Movimiento de Schoenstatt, Movimiento de la Palabra de Dios y Movimiento de los Focolares, y nace desde el gran respeto que nos tenemos. No es algo cerrado, sino una experiencia de laicos que viven la fe como un llamado nuevo, no por lo que sabemos, sino por lo que vivimos: Dios nos sigue llamando a repensar, incluso entre nosotros. Sabemos que nuestro proceso formativo, lleva esto dentro. Descubrimos que nuestros carismas les daban una perspectiva espiritual y social mucho más amplia. Así, estamos convocando a releer la historia, el paso de Dios desde las lógicas de estas comunidades vivas a las que llevaremos como testimonio.

Silvia: Nos paramos desde la riqueza de cada Movimiento y no desde las diferencias. Todos aportan desde su carisma y no estamos discutiendo cada uno, además de ser de crecimiento, es un trabajo en conjunto.

Cristo Vive: ¿Cómo pensaron en crear una diplomatura y una maestría en Pensamiento Social de la Iglesia? ¿Qué le puede aportar a la sociedad actual?

Cecilia: Desde la inquietud de “¿Qué puede hacer CLAdeES?” nace el máster. Pensamos que hoy necesitamos formarnos, porque el cambio epocal y cultural que estamos viviendo requiere revisar el lenguaje, las categorías y los fundamentos epistemológicos desde donde estamos pensando.

Estela: La propuesta está dirigida a toda persona que en su vida profesional, para el caso del máster, pero sino también en su vida pastoral, en su inserción en su trabajo, en lo cotidiano, en los grupos de acción social en los que pueda estar, necesite ampliar la conciencia y dejarse interpelar por lo que el Espíritu quiere decirle a los nuevos paradigmas que aparecen y que no cuentan con los elementos para responder, desde la educación que recibieron, ya sea familiar o incluso en la formación religiosa. Es fundamental pensar qué tiene el Espíritu Santo para enseñarnos y decirnos a la hora de dar respuestas de fraternidad a esta sociedad.

Silvia: Me gusta decir que es parte de un proceso de conversión. Nos permite ver que nuestro proceso interno tiene que ver también con la vida en sociedad, con lo cultural, con lo que nos rodea.

Cristo Vive: ¿A quiénes están dirigidas estas carreras?

Estela:Para cualquier profesional.Podemos hacernos la pregunta ¿desde dónde trabajamos? ¿Qué decisiones tomamos? ¿Cómo comprendemos lo que se nos presenta? Por eso está pensado para cualquier persona que tenga esta inquietud. Y aquí no importa la profesión, agrónomo, veterinario, arquitecto, médico, ingeniero, abogado, comunicador. Cualquiera que tenga la inquietud de ¿cómo puedo yo hacer que el Evangelio le diga algo a mi profesión? Pero, quizás hay toda otra población que no pudo completar el estudio universitario y que tiene un compromiso en su trabajo o en acción social que realiza en barrios, que realiza en clubes, que también quiere reafirmar esta búsqueda. Entonces se nos abre esta posibilidad. ¿Qué pasa con lo que hago ocho horas al día, diez horas al día? ¿Cómo informo en mi profesión? ¿Cómo aprendo a escuchar al Espíritu Santo en mi trabajo? Es para eso.

Silvia: Para todo el que quiera cursar, crecer en esto. Está la posibilidad de hacer diplomatura o maestría. Hasta tenemos sacerdotes inscriptos. Está abierto a todos. Cuando uno cursa una carrera, la que sea, esta mirada no existe. Y resulta que acá hay criterios nuevos que me pueden servir, que me pueden ampliar la mirada, que me pueden hacer tomar posiciones diferentes, de alguna forma nos hace repensarnos a nosotros mismos y repensar nuestro trabajo también.

Cristo Vive: ¿Cuáles son los objetivos principales? En base a eso, ¿cómo fue la elección de los docentes?

Cecilia: Son objetivos siempre dinámicos. Nosotros queremos un cambio, una posibilidad de revisión personal y comunitaria de la vida. Este es el gran objetivo: la reflexión a partir de la Palabra de Dios y del pensamiento de otros. Otro es el testimonio, en cada una de nuestras materias escuchamos a distintas personas que se la juegan en su profesión, en defensa de los derechos humanos, en política, interpretando desde sus visiones e ideas. No estamos llamando a los académicos a que piensen la teoría, estamos llamando a personas capaces de una reflexión profunda.

Estela: La propuesta es reflexionar juntos a la luz de la Palabra de Dios, a la luz de la enseñanza de la Iglesia a lo largo de los siglos, de los documentos, para poder buscar respuestas a los desafíos que se le van a presentar a cada una de las personas que se sumen. Lo lindo es buscar juntos, no hay una respuesta de parte nuestra, pero sí hay una respuesta en el corazón de cada uno que Dios revela cuando uno se abre. Para eso hay que generar las condiciones, entonces nos parece que la maestría es esa posibilidad de generar las condiciones para que esta reflexión pueda abrirse. Y Dios dirá qué, a cada uno le propondrá distintos objetivos.

Silvia: Los profesores que se buscaron son personas, en primer lugar, muy formadas, pero que también tienen un trabajo de campo hecho. Que tienen experiencia para contar, riqueza para aportar. La idea es que trabajen para que llegue a todo Latinoamérica, que puedan formar comunidad. Porque nosotros también creemos en el valor de la sinodalidad, y que Dios habla en eso.

Cristo Vive: ¿Cómo es el método que utilizan para la formación del alumno en cada carrera?

Cecilia: No me gusta mucho la palabra alumnos. Nosotros creemos que la formación no va del docente al participante, sino que ocurre en el intercambio, en la comunicación. Lo que los docentes hacemos es ofrecer instrumentos de reflexión que luego, en el actuar con los participantes, se enriquecen, se profundizan. Todo es un único espacio, los formadores son los mismos en ambas carreras. En todos los casos va a ser desde la vida y el campo de trabajo de cada uno. La educación es un despertar conciencia y esa conciencia se despierta comunitariamente. Hacia eso queremos llevarlos, a que descubran comunidades en las cuales poder insertarse.

Estela: Tanto el método de aprendizaje como el perfil de la carrera es de acción, es decir, el título es profesionalizante, no académico. Para que cada persona pueda desarrollarlo va a necesitar ir a su campo. Lo que se espera es que quien, por ejemplo, trabaja en una salita, o en una escuela, pueda poner en práctica los conocimientos adquiridos en la carrera. En cuanto a los formadores, se abren al intercambio. Metodológicamente, presentan el material, pero sin perder la apertura al diálogo. También la propuesta tecnológica lo lo facilita por el campus universitario.

Cristo Vive: ¿La formación es totalmente virtual? ¿Cómo es el aprendizaje y la parte social en el estudio de las carreras?

Estela: Se elige este formato, primero, porque es un tiempo difícil para reunir físicamente a las personas, pero sobre todo, por la riqueza que supone que estés estudiando con alguien que está en Ushuaia o en Colombia. Supone ampliar y abrir a la comprensión de la diversidad humana de realidades, de procesos.

Cecilia: El estudio es en comunidades, pero de asociación por intereses. Si hay dos personas que forman parte de un ámbito cultural y de inquietudes parecidas, naturalmente se formarán comunidades de investigación, pero no quiere decir que tenemos obligación. Creemos que la gran comunidad es el sínodo de toda la comunidad educativa. Excepto el trabajo final que es personal, todo lo otro puede ser compartido y estamos felices de que sea así.

Cristo Vive: En cuanto a la información para el participante ¿De cuánto tiempo son las carreras? ¿Cuál es el costo? ¿Hay otro dato que le sea útil a quien quiera anotarse?

Silvia: La maestría requiere un título de grado y tiene una duración de 24 meses. Después tienen un tiempo para poder terminar el trabajo final. En el caso de la diplomatura son 20 meses, con una evaluación integradora al final, que no tiene la rigurosidad que tiene el de la maestría, que requiere un seminario aparte de metodología y un apoyo en el taller de tesis. El costo de la maestría es de $150000 adaptable cada tres meses con un índice que en principio sería del 10% y después eso se ve en función de un índice que establece la universidad. En el caso de la diplomatura es de $120000, se pagan los 20 meses, y en el caso de la maestría los 24 meses. Además hay una matrícula de $50000.

Cecilia: No necesariamente va a haber clases en enero y febrero, pero a los docentes y la estructura académica hay que mantenerla, entonces el pago dura eso, mientras tanto el participante trabaja, estudia, investiga. Nosotros como CLAdeES estamos fuera del proceso económico. Nos encargamos del proceso pedagógico, académico. Para quien le interese se encuentra más información en la página web.

Estela: También queremos que los participantes sepan que van a tener acompañamiento. Va a estar esa posibilidad de sentirse acompañados con una tutoría personalizada.

Cecilia: Esto es importante que sepan: hay una clase sincrónica, las materias en general son de un mes, concluyendo ese mes hay una tarea de síntesis. Y sobre todo, que son carreras que acompañan totalmente una vida de trabajo, de compromiso pastoral, familiar, laboral.

Cristo Vive: ¿Cuál es su deseo para este nuevo proyecto del CLAdeES?

Estela: Queremos animar a todos los que sientan que hay algo más para buscar. Que tengan esa posibilidad de abrirse a la experiencia. Como dice Jesús, “El tiempo es hoy, la hora es ya”, y el Reino en la tierra depende de nosotros. Entonces, si queremos animarnos a construirlo, el Señor nos está esperando. Para eso dice “Vayan”. Para eso necesitamos herramientas y pienso que esta carrera las ofrece y mucho.

Silvia: Deseamos generar comunidades de aprendizaje donde en el centro esté Jesús. No hay mucho más, está el Evangelio, y queremos caminar hacia una sociedad mejor, más justa. Tenemos hijos, tenemos nietos y también queremos pensar en el futuro con esperanza. El mundo no termina en nosotros.

Cecilia: Mi sueño es que escuchen el llamado, no nuestro, el de Jesús que les ofrece otra experiencia. Como a Natanael, que Jesús le dice “Yo te vi cuando estabas abajo de la higuera”, creo que ya nos vio. A cada uno de los que va a venir al máster el Señor ya lo vio, quiero que escuche esa voz. La diplomatura y la maestría nos dan esperanza, ojalá que también los jóvenes sientan que es para ellos. Entonces, quisiéramos que sea un espacio para que encuentren razones. Y que sepan que los estamos esperando.

Equipo de redacción