EntrevistaTrabajo y Mundo Nuevo

Emprendedores con una misión

Dos jóvenes fundaron una productora de contenidos audiovisuales para artistas católicos con el anhelo de convertirla en su fuente de trabajo cotidiano. Una tarde de marzo, los fundadores de Aguas […]

Dos jóvenes fundaron una productora de contenidos audiovisuales para artistas católicos con el anhelo de convertirla en su fuente de trabajo cotidiano.

Una tarde de marzo, los fundadores de Aguas Claras Misión, Mariano Zuqui y Joaquín Costa, se acercaron a la redacción de la editorial para contar su experiencia de cómo Dios se hizo presente en un anhelo compartido. “Desde que nos conocimos, nos dimos cuenta de que compartíamos la misma locura, el llamado a anunciar el Evangelio de formas nuevas y creativas”, refirió Mariano. Y Joaquín explicó: “Teníamos el anhelo de profesionalizarnos, de trabajar en la comunicación de los espectáculos, de hacer contenidos de buena calidad que permitieran que el mensaje del Evangelio llegara a los demás a través de una obra de teatro o de un artista. Queríamos encargarnos de lo que está detrás de un proyecto artístico para, así, embellecer la Iglesia y hacerla más cercana”. 

El vínculo entre los dos se forjó en distintos espacios de la Iglesia: primero, coincidieron en una radio parroquial y después, en un grupo de oración del Movimiento de la Palabra de Dios. Ambos sentían interés por el arte y sus distintas manifestaciones. Entonces, consideraron la posibilidad de formar un proyecto en conjunto tras las pistas que el Espíritu Santo les reveló desde fines del 2017, cuando Joaquín decidió dejar su trabajo: “Soy licenciado en Relaciones Públicas y en la productora en donde estaba, me sentía explotado. Estaba excedido de tareas, llegué a trabajar más de 14 horas por día. Después de hacer todo un proceso de discernimiento, decidí que no quería seguir con eso”.

Hacía mucho tiempo que Joaquín tenía la inquietud de anunciar el Evangelio desde su profesión. Él había trabajado en medios, en festivales de música de artistas de renombre, en prensa y comunicación: “Todo el conocimiento que adquirí, generalmente con artistas seculares, quería ponerlo en un proyecto de la Iglesia católica. Y los eventos que Mariano organizaba con artistas también me prendieron el corazón”.

QUERÍAMOS EMBELLECER LA IGLESIA Y HACERLA MÁS CERCANA.

Mariano entró en contacto con los grupos del Movimiento cuando participó de una obra de teatro que se hizo para la Pascua, en la parroquia Santa María de los Ángeles: “Me invitaron a hacer de Jesús porque yo era flaquito y tenía pelo largo. El teatro siempre fue un gancho espectacular que el Señor usó para tocarme el corazón, para no soltarme más. A partir de esa experiencia, desarrollamos grupos de teatro itinerantes y evangelizadores en distintas parroquias. Con el tiempo, empezamos a hacer festivales de música y teatro”. 

» Tiempo de decisiones

“Al tener una profesión expuesta, a Joaquín se le abría todo un mundo: los medios, la fama, con todo lo que representa. Podía seguir con eso o… seguir esta lucecita, esta chispa que lo llevaba hacia un camino nuevo. Su elección fue testimonio para toda la comunidad; él tomó la decisión de ofrecer sus talentos al Señor”, dijo Mariano, que acompañó su proceso de incertidumbre y su opción por un nuevo proyecto.

Ellos mencionaron distintos espacios de gracia que ofrece el Movimiento que fueron relevantes para tomar su decisión, entre ellos una de las Convivencias a las que asistió Joaquín: “Cuando la hice, volví prendido fuego”. También fue significativa la Diaconía Laboral, que enriqueció el proyecto que se gestó entre los dos hermanos en la fe y que caracteriza su vínculo en el trabajo: “Hay que buscar la gracia fraterna –aseguró Mariano–. Si no está Jesús entre nosotros, no hay proyecto, porque el proyecto más importante del Señor somos nosotros mismos. Entonces, mi misión más importante no es Aguas Claras, ni lo que puede llegar a ser: es Joaquín, es su corazón. Y el proyecto de él creo que soy yo”. 

» ¿Cómo se consolidó?

“Lo primero que hicimos fue reunirnos a orar y a preguntarle al Señor qué hacer –dijo Joaquín–. Entonces, se abrieron puertas: se presentaron artistas para pedirnos colaboración y fuimos convocados por la JMJ de Panamá 2019* para realizar cuatro producciones audiovisuales”. Mariano agregó: “Lo hicimos pero pensamos que, si queríamos dedicarnos a esto, teníamos que volverlo nuestro trabajo porque una cuestión fundamental que no podíamos dejar de lado era el sostén económico de nuestras familias, que es el mismo problema que se les presenta a todos aquellos a quienes les interesa emprender este tipo de proyectos cristianos: cómo se plantea un plan sustentable a largo plazo. Es muy utópico. Entonces, Dios abrió nuevos caminos”. 

Hacía tiempo que Mariano conocía que existían las peregrinaciones religiosas en el exterior. Por eso, le propuso a Joaquín por qué no propiciaban un proyecto de este tipo para hacer sustentable el emprendimiento de la productora. De esta forma, empezaron a recorrer agencias de turismo que estuvieran interesadas en una propuesta diferente: peregrinaciones con contenido pastoral e íntimamente unidas al carisma del Movimiento. “Nosotros pensábamos que sería lindo llevar la experiencia que uno tiene con la Palabra al lugar donde estuvo Jesús –explicó Mariano–. A los viajes, queríamos ponerles el contenido de la fe, generar y propiciar el encuentro con Jesús de los peregrinos que van a hacer turismo. Así armamos Coelum. Pero las agencias no recibieron la idea hasta que llegamos a Claudio, un hombre con mucho compromiso social quien, luego de que le habláramos del proyecto, dispuso su corazón y todo lo necesario para este emprendimiento”. Él les propuso invertir y abrir en su agencia una unidad de negocios de turismo religioso. 

De esta forma, enviados por trabajo, viajaron a Tierra Santa y a Roma para hablar con los operadores turísticos y armar el circuito de la primera peregrinación; esta posibilidad laboral les permitió hacer sustentable el proyecto evangelizador.

En poco tiempo, otros signos se fueron manifestando: condujeron una adoración con la presencia de signos eucarísticos en la parroquia Santa María del barrio de Caballito y hasta visitaron a su Santidad, el Papa Francisco, en una audiencia pública, quien los bendijo. Resulta increíble pensar que en estos tiempos económicamente difíciles, en menos de un año se haya dado toda esta revolución a partir de la búsqueda genuina de un joven que un día dijo en su comunidad: “Si yo tengo este conocimiento, ¿por qué no lo voy a ofrecer?”. Pero así es.

Equipo de Redacción

*Abreviación de “Jornada Mundial de la Juventud”, que este año se realizó en Panamá en el mes de enero.

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