Emergencia planetaria

La naturaleza está al borde de la catástrofe. Tres cuartas partes del medio ambiente y aproximadamente el 66% del mar han sido gravemente alterados por la acción humana.

Un reciente informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES)* afirma que aproximadamente un millón de especies animales y vegetales corren el riesgo de extinguirse, y muchos de ellos morirán en solo décadas.

La contaminación, el principal problema

Si en 1970 la población mundial era de alrededor de 3.700 millones de personas, en la actualidad se ha duplicado a 7.600 millones, lo que ha tenido un impacto significativo en la naturaleza y en el consumo mundial. La evidencia «presenta una imagen ominosa –dijo Robert Watson, ex presidente de la IPBES–. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo».

La naturaleza “es nuestra red de seguridad más importante –según la profesora Sandra Díaz, copresidenta de la evaluación global del informe–, pero nuestra red de seguridad se ha estirado casi hasta el punto de quiebre”.

Los autores del informe clasificaron cinco factores principales del cambio basándose en el uso de la tierra y el mar, la explotación de organismos, el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras. Estos fueron algunos de los datos relevados:

Cambio climático: los gases de efecto invernadero se han duplicado desde 1980 y las temperaturas mundiales han aumentado, al menos, 0.7ºC. Esto ha impactado en muchos aspectos a la biodiversidad, en la distribución de las especies y las funciones de cada ecosistema. Muchos animales en la actualidad son incapaces de contrarrestar localmente el rápido ritmo del cambio climático y su existencia depende de la medida en la que puedan migrar para encontrar condiciones climáticas adecuadas para perpetuar su existencia. Por otro lado, hay regiones del planeta que se encuentran más vulnerables al aumento del nivel del mar, como es el caso de Asia oriental y la región del Pacífico.

Cambios en el uso de la tierra y el mar: actualmente los humanos extraen más recursos y producen más desperdicios que nunca. En este sentido, es alarmante que se viertan anualmente entre 300 y 400 millones de toneladas de desechos industriales en las aguas del mundo, o que las expansiones de rutas y ciudades conlleven grandes costos ambientales y sociales, incluidos la deforestación, la fragmentación del hábitat, la pérdida de la biodiversidad y el desplazamiento de los pueblos indígenas y de las comunidades locales. 

La explotación de organismos:anualmente se explota unos 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables a causa del aumento de la demanda de plantas, animales, combustibles fósiles, minerales, materiales de construcción, entre otros.

Contaminación: se ha  multiplicado por diez desde 1980 debida a los plásticos arrojados al mar que daña a todo el ambiente marino. Por si eso fuera poco, las micropartículas plásticas están entrando en las redes alimenticias: los peces inevitablemente las tragan y aún se desconoce qué impacto puede tener esto en la salud de las personas o animales que se alimentan con pescado.

El transporte:las crecientes posibilidades de traslado aéreas y marítimas aumentaron significativamente el tráfico de plantas y animales exóticos. Por lo tanto, casi una quinta parte de la superficie de la Tierra corre riesgo debido a este cambio en la biodiversidad. La tasa de especies exóticas invasoras parece más alta que nunca y no hay signos de desaceleración. 

En todos los escenarios políticos explorados por los investigadores, las tendencias negativas continuarán más allá del 2050, a menos que haya un cambio transformador.

“Todavía hay esperanza”, dijeron los autores del informe que también se nutre por primera vez del conocimiento indígena: señala que la tierra gestionada por estos pueblos (más del 25% de la tierra mundial) está mejor cuidada que en otras áreas. Por lo tanto, los investigadores recomendaron incorporar prácticas indígenas en las estrategias globales actuales tales como la gran cantidad de sistemas agroforestales y de policultivo que ellos utilizan y que han aumentado la biodiversidad en varias zonas del planeta. 

Equipo de Redacción

*IPBES fue patrocinado por varias agencias de la ONU y publicado el 6 de mayo de 2019. En este estudio se presenta extendida toda la información de este artículo.

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