Bajo el lema “PARA SER TRANSFORMADOS POR EL ESPÍRITU… HAGAN TODO LO QUE ÉL LES DIGA”, los consagrados y consagradas de las comunidades de Nazaret, del 1 al 8 de febrero, tuvieron su retiro espiritual anual. La Casa de Encuentro y Oración San Juan Evangelista de Tristán Suárez recibió a quienes llegaron de distintas ciudades de Argentina, Uruguay y Ecuador. Fueron días de renovación en la oración y la fraternidad entre los miembros de ambas Ramas. El tema que marcó el camino de esos días fue el pasaje de la Palabra en donde Jesús se encuentra con Nicodemo (cf. Jn 3, 1-8). Antonio Santillán, sacerdote claretiano, fue quien estuvo a cargo de las charlas que iluminaron las jornadas. Cada día contaba con un generoso tiempo para orar y meditar personalmente. Luego de la merienda se continuaba con el compartir fraterno y la oración por comunidades mixtas que se conformaron según las etapas de vida. Estos espacios concluían con la celebración de la Eucaristía. Los últimos dos días de retiro, los hermanos y hermanas trabajaron por Ramas: el Padre Santillán acompañó a Nazaret Masculino y la Dra. Graciela Gigliotti Senosiain llegó especialmente para ofrecer una charla a las hermanas de Nazaret Femenino. Una gracia especial para todos, fue la visita del Padre Ricardo quien llevó su bendición pastoral en la celebración de la Eucaristía de cierre del día domingo. ¡Celebramos la vida consagrada como don y profecía de la Iglesia y para el mundo!














